Me gustaría publicar un poema que escribí al leer la popular leyenda de Bécquer, de mismo título, que tanta impresión me causó.
No esperen mucho de mí, pues sólo tengo quince años y hace muy poco que escribo. Muchas gracias.
No conoce vida, herida o libertad,
que la de su oscuro y furibundo ensueño,
y al dejarlo todo en manos de su empeño
sus anhelos lo encharcan en soledad.
No cabe ya esperanza alguna,
y perdido en un mar de ayuno
palpita su pecho por uno:
su lánguido rayo de luna.
No esperen mucho de mí, pues sólo tengo quince años y hace muy poco que escribo. Muchas gracias.
No conoce vida, herida o libertad,
que la de su oscuro y furibundo ensueño,
y al dejarlo todo en manos de su empeño
sus anhelos lo encharcan en soledad.
No cabe ya esperanza alguna,
y perdido en un mar de ayuno
palpita su pecho por uno:
su lánguido rayo de luna.