José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Rayo de luz que vence la oscuridad
iluminando las noches sombrías del alma
eres brillo constante, la soledad
despejas de las oquedades mugrientas y traes el sosiego
a amores cautivos del silencio.
Eres la chispa que enciende la esperanza,
que guía nuestros pasos en la tétrica noche
donde ululan los búhos y los murciélagos
danzan con sus ojos vendados
en la eternidad de sus cuevas.
Sé su resplandor
Dios que todo alcanzas
lléname de fe y de felicidad
sácame de la inmortal oscuridad.
Haz de luz, poderoso hechizo
que venciste las tinieblas con tu semblante
gracias por iluminar nuestra vida
y por traernos paz, dicha y plenitud.
Dejaste a las velas y quinqués en los museos
hoy son piezas de decoración
en los mausoleos de los muertos
ya no iluminan caminos
ni llenan de calor los hogares
se han convertido en reliquias
recuerdos ancestrales.
El frío se desvanece al recibir tu abrazo
el otoño se vuelve cálido bajo tu amparo
tus rayos penetran en las sombras de la noche
mostrando la belleza escondida a la luz del día
Con tu fuerza imponente todo se hace visible
cada detalle, cada color, cada matiz tangible
el invierno y el otoño se vuelven más llevaderos
gracias a tu esbeltez radiante
¡Oh luz!, fuente de los luceros.
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