Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo se que un rayo de luz inmenso y rugiente
fue el que entró por tu ventana,
pero no se si fui yo quien suavemente se
deslizó en tu cama.
Yo se que me amaste de un modo ferviente,
que llegaste al desgarro al entregar tu alma,
pero queda en el misterio si tu dulce calor
era yo quien frecuentaba.
Yo se que ese relámpago invernal me mostró
tu cara, tus ojos, tus labios, tu corazón amada,
pero no se si fui yo quien exhalaba sutiles
llamaradas.
Se que de esas noches impudentes escapé
hacia el frío,
pero nada colmó la sed de mis entrañas.
No se si fui yo quien al fin consiguió la paz,
la calma.
Ni se si fui quien agitó dulce y tal vez cruelmente
tu piel de seda prensada.
Sólo se que era yo quien te amaba y no el voraz
espejo sombrío, pincelado sudario de nada.
fue el que entró por tu ventana,
pero no se si fui yo quien suavemente se
deslizó en tu cama.
Yo se que me amaste de un modo ferviente,
que llegaste al desgarro al entregar tu alma,
pero queda en el misterio si tu dulce calor
era yo quien frecuentaba.
Yo se que ese relámpago invernal me mostró
tu cara, tus ojos, tus labios, tu corazón amada,
pero no se si fui yo quien exhalaba sutiles
llamaradas.
Se que de esas noches impudentes escapé
hacia el frío,
pero nada colmó la sed de mis entrañas.
No se si fui yo quien al fin consiguió la paz,
la calma.
Ni se si fui quien agitó dulce y tal vez cruelmente
tu piel de seda prensada.
Sólo se que era yo quien te amaba y no el voraz
espejo sombrío, pincelado sudario de nada.
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