Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Rayos Viperinos
Velocidad reptil en el desorden...
A sus constrictas rápidas miradas
no las detienen cruces mancilladas,
va la serpiente rauda tras el orden.
Que a la costura arena no le borden
velocidades crines adornadas,
y a los murientes soles a cornadas
los serpentinos días no desborden.
Los viperinos rayos sin estrella
se desmoronen vívidos de calma
en las vertientes llamas de la flora.
Se contaminen blancos en el alma
con los calmantes sueños del ahora,
por los senderos dulces ya sin huella.
Dvaldés
Velocidad reptil en el desorden...
A sus constrictas rápidas miradas
no las detienen cruces mancilladas,
va la serpiente rauda tras el orden.
Que a la costura arena no le borden
velocidades crines adornadas,
y a los murientes soles a cornadas
los serpentinos días no desborden.
Los viperinos rayos sin estrella
se desmoronen vívidos de calma
en las vertientes llamas de la flora.
Se contaminen blancos en el alma
con los calmantes sueños del ahora,
por los senderos dulces ya sin huella.
Dvaldés