jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
a los treinta años me volví a quedar solo
aún recuerdo aquella lluviosa tarde de otoño en el parque:
tu figura desvaneciéndose a lo lejos
los senderos solitarios llenos de hojas mojadas
los pedazos de mi corazón roto que arrojé dentro de un tambo de basura
los patitos cabizbajos a la orilla del estanque
el viento helado azotando mis mejillas húmedas
las negras ideas que nublaban mi mente
un hombre que corría cubriéndose con un periódico
la puta que fumaba dentro de un vw del 78
estacionado a la salida de un callejón
las enormes y gelatinosas tetas que se sacó de la blusa
para mostrármelas al ir yo pasando
lo caliente que me pusieron
el consiguiente revolcón en el asiento trasero
con mamada incluida
lo bien que quedé una vez echado fuera el esperma
sí
muy bien
hasta que tu cara de incredulidad observándome del otro lado
de la ventanilla del vw me sacó de mi languidez poscoito
¡habías reconsiderado tu decisión de marcharte!
¡habías vuelto a decirme que me dabas otra oportunidad!
...aún recuerdo las carcajadas de aquella puta
cuando le conté esta historia, un poco más tarde, en mi departamento...
"
aún recuerdo aquella lluviosa tarde de otoño en el parque:
tu figura desvaneciéndose a lo lejos
los senderos solitarios llenos de hojas mojadas
los pedazos de mi corazón roto que arrojé dentro de un tambo de basura
los patitos cabizbajos a la orilla del estanque
el viento helado azotando mis mejillas húmedas
las negras ideas que nublaban mi mente
un hombre que corría cubriéndose con un periódico
la puta que fumaba dentro de un vw del 78
estacionado a la salida de un callejón
las enormes y gelatinosas tetas que se sacó de la blusa
para mostrármelas al ir yo pasando
lo caliente que me pusieron
el consiguiente revolcón en el asiento trasero
con mamada incluida
lo bien que quedé una vez echado fuera el esperma
sí
muy bien
hasta que tu cara de incredulidad observándome del otro lado
de la ventanilla del vw me sacó de mi languidez poscoito
¡habías reconsiderado tu decisión de marcharte!
¡habías vuelto a decirme que me dabas otra oportunidad!
...aún recuerdo las carcajadas de aquella puta
cuando le conté esta historia, un poco más tarde, en mi departamento...
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