Venezolanita
Poeta recién llegado
A la intemperie de la ciudad,
alejados del mundo
despejado, el cielo que nos consumía,
lloviendo un oceano de arenas blancas,
apensa con ella, aún siento tu piel, perpendicular,
al roce de nuestros cuerpos,
junto con el rocío salado,
sin voz, sin pronunciar un suspiro,
supe exactamente el mensaje cristalino de tus ojos,
cuyos parpados cubrian con suavidad,
colgando mi alma en tu ser
tan protegida, tan segura
haces tú la realidad de mi vida, de un sueño verdadero
alejados del mundo
despejado, el cielo que nos consumía,
lloviendo un oceano de arenas blancas,
apensa con ella, aún siento tu piel, perpendicular,
al roce de nuestros cuerpos,
junto con el rocío salado,
sin voz, sin pronunciar un suspiro,
supe exactamente el mensaje cristalino de tus ojos,
cuyos parpados cubrian con suavidad,
colgando mi alma en tu ser
tan protegida, tan segura
haces tú la realidad de mi vida, de un sueño verdadero