Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Comienzo a andar rompiendo lazos
mas uniendo pedazos de alma
Desgarro la sutil tela
y veo con dolor la vida plena.
A quien me pidió una letra,
le regalé un libro.
Quien se tornó en mi carga,
le colmé de besos.
Alguien arreglo problemas,
yo me alegré,
ya no hay multas, ni condenas
Mas otro...
otro lloró de pena.
Pero mi espanto crecía entre el dolor y la sentencia.
Andando por aquellos pasillos lúgubres de la vida,
encontré existencias carentes de ausencias.
Sin espacio para dejar pasar lo que no pesa.
Costumbres infames, disfrazadas de amor.
¡Pura comedia!
Quise mirar a otro lado,
a otro mundo de realidades alternas.
Y tras unas rejas alguien cantaba,
como boca triste, de pájaro muerto.
¡Se ha muerto la vida,
ha perecido la humanidad!
¡El amor! ¿dónde queda?
¡La entrega! ¿qué ha sido de ella?
Y con choques de cariño eléctrico,
quemaban sus razones.
Hasta que escuchó la música de un piano.
Había llegado el día claro.
Sin grises ni opacos.
Sin ocres de otoño.
Sin humedades de invierno.
Entonces…
En este hospital que me encierra
entre cortinas de cuerda locura,
pude por fin,
comenzar esta danza de amor contigo,
mi Amor eterno.
SHA.
mas uniendo pedazos de alma
Desgarro la sutil tela
y veo con dolor la vida plena.
A quien me pidió una letra,
le regalé un libro.
Quien se tornó en mi carga,
le colmé de besos.
Alguien arreglo problemas,
yo me alegré,
ya no hay multas, ni condenas
Mas otro...
otro lloró de pena.
Pero mi espanto crecía entre el dolor y la sentencia.
Andando por aquellos pasillos lúgubres de la vida,
encontré existencias carentes de ausencias.
Sin espacio para dejar pasar lo que no pesa.
Costumbres infames, disfrazadas de amor.
¡Pura comedia!
Quise mirar a otro lado,
a otro mundo de realidades alternas.
Y tras unas rejas alguien cantaba,
como boca triste, de pájaro muerto.
¡Se ha muerto la vida,
ha perecido la humanidad!
¡El amor! ¿dónde queda?
¡La entrega! ¿qué ha sido de ella?
Y con choques de cariño eléctrico,
quemaban sus razones.
Hasta que escuchó la música de un piano.
Había llegado el día claro.
Sin grises ni opacos.
Sin ocres de otoño.
Sin humedades de invierno.
Entonces…
En este hospital que me encierra
entre cortinas de cuerda locura,
pude por fin,
comenzar esta danza de amor contigo,
mi Amor eterno.
SHA.