Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Noche de luciérnagas
invernadas
espejos destrozados
primer amor amado.
Abismo de silencio
apaciguado
vértice del triángulo
lugar de nuestro encuentro
no olvidado.
Me contemplabas en sonrisas
igual de enamorado
corrí hasta tus brazos
sorprendida de mí impulso escape.
Choque con el obispo, me había formado
brazos de ángel del amor enamorado
de su DIOS sagrado el pájaro canta hasta morir.
Volé al cielo a buscar consuelo
su sabia respuesta esperaba
y no me equivocaba.
¡Dame la mano tengo alma de padre y de mujer!