F. CABALLERO SÁNCHEZ
Poeta recién llegado
Receta culinaria de Navidad
A mi mujer, Elvira, extraordinaria cocinera de la cena de Navidad.
Vayan por delante los ingredientes
de este guiso soberbio
procurando que los productos,
al escogerlos,
sean de la mejor calidad
tal como se merece este guiso estupendo.
Apuntad la nota siguiente:
-1 trozo... de cariño tierno,
(la edad no es importante)
-1 docena, como mínimo, de besos
(preferible en manojos
pero han de ser sinceros)
- una poquita de sal o brisa marina,
- la pimienta, sin exceso.
porque lo picante, la picardía,
ha de actuar en todo momento.
Y oído ahora al normal
procedimiento:
Al rescoldo de un hogar prudente
poned a rehogar el gran trozo de Cariño tierno
salpimentado adecuadamente
con abundantes caricias y besos.
que permitirá sazonar
las ternuras (que se cuecen) y los deseos.
Aparte, prepararemos la salsa:
póngase un buen chorro, oloroso y soberbio,
de atenciones y detalles recientes
y endulzadas palabras que le dé cierto cuerpo
a la salsa picante
que, con todo amor, preparemos.
Y todo esto, cocinándolo despacio
despacio y muy sereno
para que las tensiones que surjan
se vayan diluyendo.
Esta receta
no se aparta del fuego
es más,
tiene que seguir más intenso
cada día que pase.
Y para saber si el plato acabó bien hecho
y sin temor a que puedas quemarte
rodea con tus brazos mi cuello
y paladea con tus labios
(sin que importe estén delante hijos y nietos)
los míos,
saboreando los besos.
A mi mujer, Elvira, extraordinaria cocinera de la cena de Navidad.
Vayan por delante los ingredientes
de este guiso soberbio
procurando que los productos,
al escogerlos,
sean de la mejor calidad
tal como se merece este guiso estupendo.
Apuntad la nota siguiente:
-1 trozo... de cariño tierno,
(la edad no es importante)
-1 docena, como mínimo, de besos
(preferible en manojos
pero han de ser sinceros)
- una poquita de sal o brisa marina,
- la pimienta, sin exceso.
porque lo picante, la picardía,
ha de actuar en todo momento.
Y oído ahora al normal
procedimiento:
Al rescoldo de un hogar prudente
poned a rehogar el gran trozo de Cariño tierno
salpimentado adecuadamente
con abundantes caricias y besos.
que permitirá sazonar
las ternuras (que se cuecen) y los deseos.
Aparte, prepararemos la salsa:
póngase un buen chorro, oloroso y soberbio,
de atenciones y detalles recientes
y endulzadas palabras que le dé cierto cuerpo
a la salsa picante
que, con todo amor, preparemos.
Y todo esto, cocinándolo despacio
despacio y muy sereno
para que las tensiones que surjan
se vayan diluyendo.
Esta receta
no se aparta del fuego
es más,
tiene que seguir más intenso
cada día que pase.
Y para saber si el plato acabó bien hecho
y sin temor a que puedas quemarte
rodea con tus brazos mi cuello
y paladea con tus labios
(sin que importe estén delante hijos y nietos)
los míos,
saboreando los besos.
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