Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
RECHAZO
Si cuanto más procuro no mirarte,
hay de mí si no lo hago, me lamento;
mas si mis ojos suaves como el viento
tocasen a los tuyos, ¡qué frialdad!
Que distinta sería tu fijeza
si con mis ojos tú me contemplaras;
las palabras serían aún más claras
y tendrías de nombre, eternidad.
Mas no puedo cambiar como me miras
ni yo puedo evitar dejar de verte,
¡qué desgracia la mía si en la muerte
no encontrase siquiera tu atención!
Jamás descansaría ni un instante,
y erraría en las noches mi infortunio,
hasta volverme un raro plenilunio
que a tus ojos reclame la traición.
Si cuanto más procuro no mirarte,
hay de mí si no lo hago, me lamento;
mas si mis ojos suaves como el viento
tocasen a los tuyos, ¡qué frialdad!
Que distinta sería tu fijeza
si con mis ojos tú me contemplaras;
las palabras serían aún más claras
y tendrías de nombre, eternidad.
Mas no puedo cambiar como me miras
ni yo puedo evitar dejar de verte,
¡qué desgracia la mía si en la muerte
no encontrase siquiera tu atención!
Jamás descansaría ni un instante,
y erraría en las noches mi infortunio,
hasta volverme un raro plenilunio
que a tus ojos reclame la traición.
Andrés Amendizábal
Sin puertas ni ventanas,
Edit. Sol México 2009