BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recientemente, con el impulso agotado,
las células marcadas, iniciando el suave deterioro,
montando o sollozando crepúsculos imposibles,
especulando lunas abiertas sobre túneles desidiosos;
alfabetizando lamentos y ocupando rosales injertados
muriendo de pie por falta de emolumentos, grúas
o aniquilaciones varias, sellando los labios como grifos
de plata o sangre menstruada; volviendo a la inacción,
meteóricos impactos de nieve coagulada, tensión
en las vértebras, precisiones derrochadas en útiles
de trabajo, el sosiego incrementado a la décima potencia,
una suave pluma instalando el sucedáneo de locura;
o progresivamente, con cuajos de leche perfecta,
auroras vengativas, sueños de pie con el feto partido,
toros litúrgicos que invaden la zona de la platea;
en la evacuación, líquidos herméticos, rosas utilitarias,
y unas sangres permitidas que alzan su voz en medio
de cristaleras agonizantes y términos insidiosos.
Tu cuerpo es lo que va sobrando, enamorando
lunas o viejos astros decadentes, pieles convertidas,
himnos o hipogeos, donde, qué importa, se pueblan
de repente las persianas-.
©
las células marcadas, iniciando el suave deterioro,
montando o sollozando crepúsculos imposibles,
especulando lunas abiertas sobre túneles desidiosos;
alfabetizando lamentos y ocupando rosales injertados
muriendo de pie por falta de emolumentos, grúas
o aniquilaciones varias, sellando los labios como grifos
de plata o sangre menstruada; volviendo a la inacción,
meteóricos impactos de nieve coagulada, tensión
en las vértebras, precisiones derrochadas en útiles
de trabajo, el sosiego incrementado a la décima potencia,
una suave pluma instalando el sucedáneo de locura;
o progresivamente, con cuajos de leche perfecta,
auroras vengativas, sueños de pie con el feto partido,
toros litúrgicos que invaden la zona de la platea;
en la evacuación, líquidos herméticos, rosas utilitarias,
y unas sangres permitidas que alzan su voz en medio
de cristaleras agonizantes y términos insidiosos.
Tu cuerpo es lo que va sobrando, enamorando
lunas o viejos astros decadentes, pieles convertidas,
himnos o hipogeos, donde, qué importa, se pueblan
de repente las persianas-.
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