NARVALVIANNI
Poeta recién llegado
En crepúsculos ebrios, en copas o en lirios
en albas o dichosos ocasos,
incluso en muchos casos,
pongo mi alma sin calma en tus sensitivos abrazos,
por que voy contigo, en altares sublimes, y no importa
si en estados agrestes o vestigios celosos,
eres tu quien mas canta en mis sendas.
diana, un réquiem que circula en mis venas,
un lugar de verbo eterno y amor extenso.
Dale a mi corazón la verdad
y su ración de divina salvedad,
incluso si somos, incluso si no somos
no importa, eres tu quien debe incluirme en su mente
en sus latentes y hermosos clamores,
para que al final del día un beso cierre mi interior triste.
Pienso en como terminan aquellos amores,
como debieron ser aniquilados por el tiempo
deseo y adhiero a mi pecho un final diferente,
para que estemos juntos un deseo
eso pienso,
eso llena mi interior de intensa espesura.
Y mi locura
¿donde dejara el verso feliz y descubierto
si no es contigo y tu signo intenso?
que me mantiene lejos de este acido invierno
quien sino tu compañía,
que inspiró el juego y alejó el veneno,
supo guardarme hasta que mi poema quiso.
Encontraras diana, todo lo que quieras
encontraras en mi tus aposentos,
entre áridas avenidas, entre recintos sonoros
yo te quiero y me quieres,
sin estrellada noche te pienso
hace años en seculares silencios
a ti recurrieron mis humildes canciones.
nadie supo jamás, sofocar estas buenas palabras
frescas y risueñas como tus miradas.
me pongo de pie para tus pensamientos.
La juventud fuerte pasa ante nuestros ojos,
y pasa la noche
cuando aquellos amigos
quisieran estar con nosotros
aunque tengan la ausencia ignota
tu y yo les damos nuestras generaciones
por que ante la eternidad de nuestro cariño
al tiempo le damos espigas infinitas,
por eso digo, mujer
que desciende enternecido el vació
recobra mi consuelo con tu claridad mi vida
tanto entusiasmo, tantas pasiones,
tanto de abundante unión
no oprime y enerva este querer nuestro
sino que es un pequeño universo
que revive cuando me aleja tu ausencia.
a diana giraldo.
en albas o dichosos ocasos,
incluso en muchos casos,
pongo mi alma sin calma en tus sensitivos abrazos,
por que voy contigo, en altares sublimes, y no importa
si en estados agrestes o vestigios celosos,
eres tu quien mas canta en mis sendas.
diana, un réquiem que circula en mis venas,
un lugar de verbo eterno y amor extenso.
Dale a mi corazón la verdad
y su ración de divina salvedad,
incluso si somos, incluso si no somos
no importa, eres tu quien debe incluirme en su mente
en sus latentes y hermosos clamores,
para que al final del día un beso cierre mi interior triste.
Pienso en como terminan aquellos amores,
como debieron ser aniquilados por el tiempo
deseo y adhiero a mi pecho un final diferente,
para que estemos juntos un deseo
eso pienso,
eso llena mi interior de intensa espesura.
Y mi locura
¿donde dejara el verso feliz y descubierto
si no es contigo y tu signo intenso?
que me mantiene lejos de este acido invierno
quien sino tu compañía,
que inspiró el juego y alejó el veneno,
supo guardarme hasta que mi poema quiso.
Encontraras diana, todo lo que quieras
encontraras en mi tus aposentos,
entre áridas avenidas, entre recintos sonoros
yo te quiero y me quieres,
sin estrellada noche te pienso
hace años en seculares silencios
a ti recurrieron mis humildes canciones.
nadie supo jamás, sofocar estas buenas palabras
frescas y risueñas como tus miradas.
me pongo de pie para tus pensamientos.
La juventud fuerte pasa ante nuestros ojos,
y pasa la noche
cuando aquellos amigos
quisieran estar con nosotros
aunque tengan la ausencia ignota
tu y yo les damos nuestras generaciones
por que ante la eternidad de nuestro cariño
al tiempo le damos espigas infinitas,
por eso digo, mujer
que desciende enternecido el vació
recobra mi consuelo con tu claridad mi vida
tanto entusiasmo, tantas pasiones,
tanto de abundante unión
no oprime y enerva este querer nuestro
sino que es un pequeño universo
que revive cuando me aleja tu ausencia.
a diana giraldo.