EPICTETO
Poeta adicto al portal
Epicteto - Andrés Amendizábal
Hombre, a tus pies ha dado el Dios del cielo
guardar su nombre en suma providencia,
pensar en celdas, cárceles de hielo
quemar la huella nuestra y la existencia,
quedarnos de cuclillas como un duelo
que a diario le debemos por su esencia
cegados de su indemne y sacro mundo,
ya de piedra, su faz de vagabundo.
Baste mi bien, evita flagelarte;
a la duda no quedes dormitado,
jamás podrá "el señor" dejar de amarte,
ni tú, gran contertulio, ser su amado...
No falta quien anhele contemplarte
"dadá" de todo aquel acomplejado,
implorando un abrigo repentino
visitiendo aparejado ya el destino.
Ego sum lux et veritas
Hombre, a tus pies ha dado el Dios del cielo
guardar su nombre en suma providencia,
pensar en celdas, cárceles de hielo
quemar la huella nuestra y la existencia,
quedarnos de cuclillas como un duelo
que a diario le debemos por su esencia
cegados de su indemne y sacro mundo,
ya de piedra, su faz de vagabundo.
Baste mi bien, evita flagelarte;
a la duda no quedes dormitado,
jamás podrá "el señor" dejar de amarte,
ni tú, gran contertulio, ser su amado...
No falta quien anhele contemplarte
"dadá" de todo aquel acomplejado,
implorando un abrigo repentino
visitiendo aparejado ya el destino.
Ego sum lux et veritas
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