Reclamos
Que no te amé porque te pedí más
de lo que tu generosidad podía dar,
si, es cierto, casi siempre quise más
exigía y el deseo me llegó a quemar.
Dices que no bastaba con querernos,
ni sentir del amor, nuestro concierto,
hoy, de todo aquello ya estoy cierto,
no bastó decir, había que querernos.
Que no alcanzó tu amor, reclamas,
para sentirme realmente satisfecho,
así fue, nunca bastó, cuando amas
el cielo es poco para llenar el pecho.
Y solo diste gotas al amor sediento,
que anhelaba acariciarte día a día;
y eran cual secos aires del desierto
que de sed prorrogaban mi agonía.
Que a tu cuerpo mancillé, así dijiste
y todo porque busque con ansiedad
en otros cuerpos lo que no me diste,
lo que negaste, negándome felicidad.
Ahora que reprochas lo que hacía,
te sientes engañada y defraudada,
no ves que lo que dabas era nada,
o algo, y así, este infeliz casi vivía.
No te culpo, quieres abandonarme,
lo que hice no puedes perdonarme,
mas quiero veas las circunstancias
del dolor y más, tengo constancias.
Y si hoy tu generosidad no alcanza,
como nunca bastó en aquellos días,
si cuanto te amo, te parece chanza,
que mejor adiós a nuestras agonías.
Que no te amé porque te pedí más
de lo que tu generosidad podía dar,
si, es cierto, casi siempre quise más
exigía y el deseo me llegó a quemar.
Dices que no bastaba con querernos,
ni sentir del amor, nuestro concierto,
hoy, de todo aquello ya estoy cierto,
no bastó decir, había que querernos.
Que no alcanzó tu amor, reclamas,
para sentirme realmente satisfecho,
así fue, nunca bastó, cuando amas
el cielo es poco para llenar el pecho.
Y solo diste gotas al amor sediento,
que anhelaba acariciarte día a día;
y eran cual secos aires del desierto
que de sed prorrogaban mi agonía.
Que a tu cuerpo mancillé, así dijiste
y todo porque busque con ansiedad
en otros cuerpos lo que no me diste,
lo que negaste, negándome felicidad.
Ahora que reprochas lo que hacía,
te sientes engañada y defraudada,
no ves que lo que dabas era nada,
o algo, y así, este infeliz casi vivía.
No te culpo, quieres abandonarme,
lo que hice no puedes perdonarme,
mas quiero veas las circunstancias
del dolor y más, tengo constancias.
Y si hoy tu generosidad no alcanza,
como nunca bastó en aquellos días,
si cuanto te amo, te parece chanza,
que mejor adiós a nuestras agonías.
::