Camaleón IIV
Poeta Sin Exilio
Hoy comencé a necesitarte en la cocina
no supe donde estaba el café, la greca; mi cabeza.
Desde que te has marchado, las puertas no se cierran solas
ni las ventanas se abren en las mañanas
Nadie me prepara el desayuno
y me dice -"Nos vemos cuando regreses"
Hoy comencé a desearte las felices vacaciones de siempre
Ya no me reconozco ni en el vacío en que he caído.
la barba que nunca me había dejado
los zapatos negros, el jeans gastado
la camisa a cuadros son ahora parte de la moda
que hace tiempo no estaba de temporada en mi closet.
Hoy comencé a amarte, amándome a mi mismo.
A ser libre de todas aquellas presiones nuestras.
De la oscura e infinita soledad silente.
Al decir ¡Basta!, hasta aquí es todo esto.
Hasta aquí me detengo, y comienzo a tocar fondo.
Hoy comencé a ser libre
y a comprender tu libertad de entre mis manos.
Al colarme el café yo mismo, el desayuno.
Al cerrar las puertas
al abrir las ventanas
al regresarme conmigo mismo.
no supe donde estaba el café, la greca; mi cabeza.
Desde que te has marchado, las puertas no se cierran solas
ni las ventanas se abren en las mañanas
Nadie me prepara el desayuno
y me dice -"Nos vemos cuando regreses"
Hoy comencé a desearte las felices vacaciones de siempre
Ya no me reconozco ni en el vacío en que he caído.
la barba que nunca me había dejado
los zapatos negros, el jeans gastado
la camisa a cuadros son ahora parte de la moda
que hace tiempo no estaba de temporada en mi closet.
Hoy comencé a amarte, amándome a mi mismo.
A ser libre de todas aquellas presiones nuestras.
De la oscura e infinita soledad silente.
Al decir ¡Basta!, hasta aquí es todo esto.
Hasta aquí me detengo, y comienzo a tocar fondo.
Hoy comencé a ser libre
y a comprender tu libertad de entre mis manos.
Al colarme el café yo mismo, el desayuno.
Al cerrar las puertas
al abrir las ventanas
al regresarme conmigo mismo.
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