Buena idea la de recordar esta humorada de Cervantes, que entre tantas otras nos dejó.
Veo que en la mayoría de los versos has truncado eliminando las sílabas después de la última tónica, salvo en el octavo donde reemplazas «encerrona» por «encerrón», lo que veo como una variante plausible dentro del juego, y el sexto donde, sospecho, has truncado «escribir» en «escrí», eliminando esta vez la sílaba tónica.
Respecto a la métrica, me llama la atención que trates a estos dodecasílabos como simples (no aplicas compensación por aguda en el primer hemistiquio del segundo verso, haces sinalefa donde iría la cesura en el octavo...). Estuve leyendo bastante sobre los versos de Juan de Mena en estos días, de métrica muy semejante, y he visto que él se toma a veces estas libertades, no respetando la cesura, pero resulta heterodoxo por lo menos: me parece difícil evitar el quiebre en dos hemistiquios de los dodecasílabos acentuados en la quinta sílaba. Tema delicado...
En cuanto a la combinación de decasílabos con dodecasílabos, ambos en serie rítmica, me parece armónica.
abrazo
Jorge
Muchas gracias estimado Musador,
por tu ojo avisor,
en general Cervantes usó siempre palabras finales en las cuales la sílaba tónica terminaba en vocal,
en mi caso como la mayoría tenía la silaba tónica terminada en "n", opté por esa terminación "ón", salvo en encerrona, con tu observación, reví todo el poema, ajustándolo a la ortodoxia;
Los versos decasílabos son simples y no compuestos, sino de ritmo silabotónico en grupos de tres sílabas anfíbracas, te paso algunos ejemplos:
Ya en época de Quevedo, el portugués Melo, escribió esta linda composición por pies métricos, que cito ahora, alternando versos de 10 y 12 sílabas:
Que me pides zagal que te cuente (10 síl.)
del verde consorcio que ayer tarde ví, (12 síl.)
si no han vuelto hasta agora los ojos (10 síl.)
que todos llevaron los novios tras sí. (12 síl.)
Hay también este ejemplo del siglo XVII, de autor anónimo, que también mezcla decasílabos con dodecasílabos, con los mismos acentos internos:
Jilguerillo que al alba saludas
con dulces primores, no debes amar,
que no tiene quien ama de veras
más gloria que penas, más dicha que mal.
Otro ejemplo más cercano, es el dueto que tuve el placer de compartir con Ligia,
del que transcribo algunos versos:
Mi mirada,tu mirada... (dueto con Ligia Calderón Romero)
Me seduce tu voz cristalina
con notas tan bellas que no hay otra igual;
es feliz repicar de campanas,
es canto de alondras, susurro del mar.
Tus vocablos que halagan el ego
semejan centellas detrás del dosel,
de la tarde que abrasa temprana
tu verso elegante al albor del querer.
Tus cabellos crespón de sortijas,
espuma de rulos, madeja floral;
yo sumerjo mis dedos en ellos,
hundirme deseo, poder naufragar.
De tus labios la rosa primera
corona mis sienes de pura bondad
y el relámpago azul de tu cielo
con coplas del alma, sutil delirar.
Son tus ojos azules espejos,
dos cielos mellizos de abierto fanal,
para hallar reflejados los míos
y nunca la noche los pueda borrar.
Las auroras perpetuas deseas,
tendrás de mis ojos el brillo y la luz
que iluminen tus noches sombrías
con faros colgados del párvulo tul.
Son tus blancas palomas tan bellas
que un grato balcón es su hogar celestial;
me permiten soñar que en mi pecho
un día perfecto vendrán a jugar.
Tu trinar es la brisa en la arena,
capullo de seda posado en la flor;
es del néctar divino, la gota
que enciende la ojiva en sagrada pasión.
3 de febrero, 2010
Para tu tranquilidad lo puse todo bien, te agradezco la dedicación puesta en aras de una buena causa.
un saludo cordial,
Eduardo