Ederick
Poeta recién llegado
Estoy sentado con la cabeza convexa
en la esquina cóncava de mis pensamientos,
extrayendo pulcras ideas que anexa
al percibir mis más fastuosos recuerdos.
Estoy en la azucarada y pequeña habitación
donde pasábamos extintas horas de ventura
estoy tirado sobre el lecho de absolución
de deudas y estrés de desamor de anura.
Sentado en una silla carcomida por el tiempo
mis pensamientos fatigados caminan
veinticuatro kilómetros en el tiempo
hasta llegar al centro de los sentimientos que abrigan.
Recuerdo las horas perpetuas a tu lado
donde te agobiabas por mi atosigar
amoroso intensamente aduar
y que la discontinuidad del tiempo negó.
Estoy sentado en el recuerdo ambiguo
leyendo el epitafio de aquel amor...
Trillando ruidos en el silencio.
en la esquina cóncava de mis pensamientos,
extrayendo pulcras ideas que anexa
al percibir mis más fastuosos recuerdos.
Estoy en la azucarada y pequeña habitación
donde pasábamos extintas horas de ventura
estoy tirado sobre el lecho de absolución
de deudas y estrés de desamor de anura.
Sentado en una silla carcomida por el tiempo
mis pensamientos fatigados caminan
veinticuatro kilómetros en el tiempo
hasta llegar al centro de los sentimientos que abrigan.
Recuerdo las horas perpetuas a tu lado
donde te agobiabas por mi atosigar
amoroso intensamente aduar
y que la discontinuidad del tiempo negó.
Estoy sentado en el recuerdo ambiguo
leyendo el epitafio de aquel amor...
Trillando ruidos en el silencio.