Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy estoy demasiado melancólico,
para avisarte que te recuerdo
en cada instante de mi vida,
hoy me siento difícil,
pues la soledad se hace irresistible
y los musgos proliferan
cubriendo de ramas y espesor
cada espacio de mi esfuerzo,
esfuerzo que me tiene agotado,
y sólo atino apretar mi puño
contra la rabia de mi soledad.
Hoy estoy demasiado melancólico,
para mostrarte que te extraño,
y me debato entre sustentar esta apatía
o hacer el esfuerzo de llamarte,
para decolorar mi voz y pálida la escuches,
haber si con ello consigo avisarte que te añoro,
y en un segundo mantengo el sudor en suspenso
acariciando las teclas de teléfono,
que se deja caer con un sonoro timbre
al otro lado de la fibra,
más la respiración se apresura en mi pecho
aconsejando a mi mirar no explotar,
pues debe escuchar que estas bien
y que sólo era un llamado de amistad.
Hoy estoy demasiado triste,
y tu voz se hace cantarina en el auricular,
aconsejando dejar mi recado después de la señal,
y yo espero en mi zozobra para avisarte que te extraño,
pero la pausa después del sonido
se hace eterna
y sólo es mi respirar que escucharás,
que por varios minutos deje pasar.
Hoy sólo quería recordarte que te extraño....
para avisarte que te recuerdo
en cada instante de mi vida,
hoy me siento difícil,
pues la soledad se hace irresistible
y los musgos proliferan
cubriendo de ramas y espesor
cada espacio de mi esfuerzo,
esfuerzo que me tiene agotado,
y sólo atino apretar mi puño
contra la rabia de mi soledad.
Hoy estoy demasiado melancólico,
para mostrarte que te extraño,
y me debato entre sustentar esta apatía
o hacer el esfuerzo de llamarte,
para decolorar mi voz y pálida la escuches,
haber si con ello consigo avisarte que te añoro,
y en un segundo mantengo el sudor en suspenso
acariciando las teclas de teléfono,
que se deja caer con un sonoro timbre
al otro lado de la fibra,
más la respiración se apresura en mi pecho
aconsejando a mi mirar no explotar,
pues debe escuchar que estas bien
y que sólo era un llamado de amistad.
Hoy estoy demasiado triste,
y tu voz se hace cantarina en el auricular,
aconsejando dejar mi recado después de la señal,
y yo espero en mi zozobra para avisarte que te extraño,
pero la pausa después del sonido
se hace eterna
y sólo es mi respirar que escucharás,
que por varios minutos deje pasar.
Hoy sólo quería recordarte que te extraño....