Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recuérdame con nuestras viejas canciones,
no olvides una sola de las que te he dedicado,
así sabré que aunque yo ya no esté a tu lado,
seguirán existiendo en ti muchas razones
para que no olvides lo mucho que te he amado.
Recuérdame en futuras tardes lluviosas,
como aquélla en la que nos entregamos furtivos,
así no olvidarás ese universo de pequeñas cosas
que en lo ancho tu cama tantas veces nos dimos.
Recuérdame en una tenue sonrisa,
saberlo para mí será el mejor galardón,
así, aunque tu vida siga andando de prisa,
siempre sabrás que te entregué mi corazón.
Recuérdame, aún en el frío vértice de la distancia,
y aunque ya no me cobijen tus besos cautivos,
no olvides al corazón que te amó en abundancia,
el que para amarte siempre tuvo todos los motivos.
no olvides una sola de las que te he dedicado,
así sabré que aunque yo ya no esté a tu lado,
seguirán existiendo en ti muchas razones
para que no olvides lo mucho que te he amado.
Recuérdame en futuras tardes lluviosas,
como aquélla en la que nos entregamos furtivos,
así no olvidarás ese universo de pequeñas cosas
que en lo ancho tu cama tantas veces nos dimos.
Recuérdame en una tenue sonrisa,
saberlo para mí será el mejor galardón,
así, aunque tu vida siga andando de prisa,
siempre sabrás que te entregué mi corazón.
Recuérdame, aún en el frío vértice de la distancia,
y aunque ya no me cobijen tus besos cautivos,
no olvides al corazón que te amó en abundancia,
el que para amarte siempre tuvo todos los motivos.
Última edición: