cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recuérdame…
En los momentos más felices,
en aquellos que el tiempo nunca podrá borrar
en las tardes también grises
en que la lluvia sin querer me hacía llorar,
recuérdame con mi risa
también al despertar,
en los momentos que a toda prisa
mis manos y boca te hacían suspirar;
recuérdame en lo bueno
y, ¿Por qué no? Las malas cualidades
que de mi te hicieron enojar,
recuérdame, sí, a toda hora
no dejes que mi nombre se vaya
cual si fuese ola, en un suspirar;
porque si en verdad me quisiste
el tiempo y tus labios nos unirán.
¿Qué importa el tiempo?
¿Qué más dan las distancias?
Sólo te pido, no me dejes de amar.
En los momentos más felices,
en aquellos que el tiempo nunca podrá borrar
en las tardes también grises
en que la lluvia sin querer me hacía llorar,
recuérdame con mi risa
también al despertar,
en los momentos que a toda prisa
mis manos y boca te hacían suspirar;
recuérdame en lo bueno
y, ¿Por qué no? Las malas cualidades
que de mi te hicieron enojar,
recuérdame, sí, a toda hora
no dejes que mi nombre se vaya
cual si fuese ola, en un suspirar;
porque si en verdad me quisiste
el tiempo y tus labios nos unirán.
¿Qué importa el tiempo?
¿Qué más dan las distancias?
Sólo te pido, no me dejes de amar.