Armonia
Poeta veterana
¿Recuerdas?
¿Recuerdas el día en que algo
te decía que serías mamá?
¿Sería acaso la brisa
del cálido mes de Julio?
¿O quizás el aroma del café recién colado?
¿Recuerdas cuando sentiste esa
pequeñita vida que latía dentro de tu vientre?
¿Sorpresa, temor, miedo, alegría?
Muchas cosas juntas, ¿Verdad?
Esas pataditas, esos movimientos.
Cuando no podías dormir por un antojo.
Sensaciones que no se olvidan,
y que quizás sólo puedan describirse
cuando se es mamá.
¿Recuerdas cuando imaginabas cómo sería?
¿El color de sus ojos, la suavidad de su cabello?
¿La nariz de papà? ¿El carácter de mamá?
¿la barbilla del abuelo?
Creció dentro de ti,
En ese mundo cálido que le ofrecías,
Las primeras sensaciones, la primera contracción,
Ese primer dolor, el tiempo de conocerlo
por fin había llegado.
La angustia, el dolor,
el temor de compartirlo fueron leves
pues le tenías en tus brazos..
Lloraba y la impotencia de la ignorancia
al no saber qué pasaba te hizo llorar y desesperarte.
Sin embargo pronto aprendiste
a entenderlo, a amantarlo, a intuirlo,
¡Ya eras madre!
Entre tus brazos arrullado se dormía,
tu vida, tu tiempo y tu amor tenían nuevo dueño.
El tiempo pasó volando y esa pequeñita vida,
empezó a sonreír, a sentarse y a gatear
dominando tus sentidos al mismo tiempo
que lo veías hacer sus primeras travesuras.
Sus primeros pasos y caídas:
la mejor película
que habías visto en tu vida.
Sus primeros balbuceos:
el mejor discurso.
La primera vez
que lo escuchaste decir mamá:
...el mundo se detuvo...
y fue la mejor declaración de amor
que hubieras podido escuchar.
Cada vez que te abrazaba
sentías ese amor eterno
que sólo él podía darte.
Sus primeros dientes, sus primeras fiebres:
tus primeras angustias de ser madre,
momentos que guardarás en la memoria.
¿Recuerdas?
ya son 39
y repasando su vida,
descubres
que no importan los años que pasen
o los enojos o risas
que hayan causado sus travesuras
es tu hijo y siempre será parte de tu ser.
Lo amarás, cuidarás y protegerás siempre,
y cuando Dios te lleve a donde debes ir
como un ángel,
en una estrella,
estarás para guiarle.
Porque siempre serás su MAMÁ .
¿Recuerdas el día en que algo
te decía que serías mamá?
¿Sería acaso la brisa
del cálido mes de Julio?
¿O quizás el aroma del café recién colado?
¿Recuerdas cuando sentiste esa
pequeñita vida que latía dentro de tu vientre?
¿Sorpresa, temor, miedo, alegría?
Muchas cosas juntas, ¿Verdad?
Esas pataditas, esos movimientos.
Cuando no podías dormir por un antojo.
Sensaciones que no se olvidan,
y que quizás sólo puedan describirse
cuando se es mamá.
¿Recuerdas cuando imaginabas cómo sería?
¿El color de sus ojos, la suavidad de su cabello?
¿La nariz de papà? ¿El carácter de mamá?
¿la barbilla del abuelo?
Creció dentro de ti,
En ese mundo cálido que le ofrecías,
Las primeras sensaciones, la primera contracción,
Ese primer dolor, el tiempo de conocerlo
por fin había llegado.
La angustia, el dolor,
el temor de compartirlo fueron leves
pues le tenías en tus brazos..
Lloraba y la impotencia de la ignorancia
al no saber qué pasaba te hizo llorar y desesperarte.
Sin embargo pronto aprendiste
a entenderlo, a amantarlo, a intuirlo,
¡Ya eras madre!
Entre tus brazos arrullado se dormía,
tu vida, tu tiempo y tu amor tenían nuevo dueño.
El tiempo pasó volando y esa pequeñita vida,
empezó a sonreír, a sentarse y a gatear
dominando tus sentidos al mismo tiempo
que lo veías hacer sus primeras travesuras.
Sus primeros pasos y caídas:
la mejor película
que habías visto en tu vida.
Sus primeros balbuceos:
el mejor discurso.
La primera vez
que lo escuchaste decir mamá:
...el mundo se detuvo...
y fue la mejor declaración de amor
que hubieras podido escuchar.
Cada vez que te abrazaba
sentías ese amor eterno
que sólo él podía darte.
Sus primeros dientes, sus primeras fiebres:
tus primeras angustias de ser madre,
momentos que guardarás en la memoria.
¿Recuerdas?
ya son 39
y repasando su vida,
descubres
que no importan los años que pasen
o los enojos o risas
que hayan causado sus travesuras
es tu hijo y siempre será parte de tu ser.
Lo amarás, cuidarás y protegerás siempre,
y cuando Dios te lleve a donde debes ir
como un ángel,
en una estrella,
estarás para guiarle.
Porque siempre serás su MAMÁ .
Última edición: