Felipe Gomez
Poeta recién llegado
Recuerdas?
Recuerdas lo que es hacer el amor estando enamorada?
Su murmullo en tu oído no lo oíste pues su aliento se regó por tus bellos como el fuego en la pradera.
Recorrió tu cuello y descendió tu espalda, inundo tu cintura y termino deslizándose tibiamente entre tus piernas. Y miraste al piso esperando que su mano se fundiera con la tuya.
Ya tus senos palpitaban al ritmo del temblor de sus palabras.
Lo miraste con tu mirada más intima como diciendo Calla ya y bésame, mi vida.
Casi como Neruda pudiste escribir los besos más dulces y más tiernos esa noche.
Y tus manos rodearon su cintura para posarse suaves y luego firmes en su espalda.
El deseo fue mas fuerte al pensar que ese era el barco llegaría al horizonte,
Que la fuerza de esas manos que apretaban tus cabellos era aquella que buscabas en un hombre. Y la ternura, más que todo la ternura ya tenía ese perfume de un hogar.
Con amor bajaste el puente del castillo, con amor pensaste, tómame que quiero ser tu mujer. Y el entro con sus corceles, y te quiso como nunca el volverá a querer.
Lo sentiste ardiente entre tus labios y disfrutaste su placer como tuyo talvez aún más que él.
Lo sentiste en tus entrañas derrumbando cada uno de esos miedos que nacen del deseo. Esa noche no hubo dudas, esa noche era de él
Tu único reto era llevarlo a ese mundo de belleza en el que estabas
el que solo existe cuando haces el amor estando enamorada.
Y aun si su rostro hoy no lo vez en la mirada de tus hijos,
Esa noche quedara para siempre en tus recuerdos.
Felipe, Torrance, Marzo 2008
Recuerdas lo que es hacer el amor estando enamorada?
Su murmullo en tu oído no lo oíste pues su aliento se regó por tus bellos como el fuego en la pradera.
Recorrió tu cuello y descendió tu espalda, inundo tu cintura y termino deslizándose tibiamente entre tus piernas. Y miraste al piso esperando que su mano se fundiera con la tuya.
Ya tus senos palpitaban al ritmo del temblor de sus palabras.
Lo miraste con tu mirada más intima como diciendo Calla ya y bésame, mi vida.
Casi como Neruda pudiste escribir los besos más dulces y más tiernos esa noche.
Y tus manos rodearon su cintura para posarse suaves y luego firmes en su espalda.
El deseo fue mas fuerte al pensar que ese era el barco llegaría al horizonte,
Que la fuerza de esas manos que apretaban tus cabellos era aquella que buscabas en un hombre. Y la ternura, más que todo la ternura ya tenía ese perfume de un hogar.
Con amor bajaste el puente del castillo, con amor pensaste, tómame que quiero ser tu mujer. Y el entro con sus corceles, y te quiso como nunca el volverá a querer.
Lo sentiste ardiente entre tus labios y disfrutaste su placer como tuyo talvez aún más que él.
Lo sentiste en tus entrañas derrumbando cada uno de esos miedos que nacen del deseo. Esa noche no hubo dudas, esa noche era de él
Tu único reto era llevarlo a ese mundo de belleza en el que estabas
el que solo existe cuando haces el amor estando enamorada.
Y aun si su rostro hoy no lo vez en la mirada de tus hijos,
Esa noche quedara para siempre en tus recuerdos.
Felipe, Torrance, Marzo 2008