Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recuerdas...
la casualidad quiso encontrarnos
y nunca dijo sean felices,
solo lleno cada momento
con ligerezas del deseo.
Vivimos sin permisos, sin inventar
una disculpa para necesitarnos,
como dos chispas trémulas
de fuego, encendimos la lluvia
haciéndola una hoguera,
ansiosa por quemarse.
Jugamos,
yo, al vacío solitario,
tú, a mi aparición favorita,
huyendo con tristeza
del pueblo en que vivías
para saber cómo era
la libertad de los sueños.
Pasamos de imprevistos
a frecuentes
y el andar contigo,
se me hizo infinito
sin importar a donde nos llevaría,
esa extraña manera de amarnos,
que ahora,
no tiene límites, ni muerte.
la casualidad quiso encontrarnos
y nunca dijo sean felices,
solo lleno cada momento
con ligerezas del deseo.
Vivimos sin permisos, sin inventar
una disculpa para necesitarnos,
como dos chispas trémulas
de fuego, encendimos la lluvia
haciéndola una hoguera,
ansiosa por quemarse.
Jugamos,
yo, al vacío solitario,
tú, a mi aparición favorita,
huyendo con tristeza
del pueblo en que vivías
para saber cómo era
la libertad de los sueños.
Pasamos de imprevistos
a frecuentes
y el andar contigo,
se me hizo infinito
sin importar a donde nos llevaría,
esa extraña manera de amarnos,
que ahora,
no tiene límites, ni muerte.
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