Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Viento silencioso,
Luna amarga en el pecado,
murmullos de noche,
que celebran la oda que os dejo...
Mientras el latir de mi corazón,
en tu nombre sacro resuena,
con la esperanza de conquistar,
aún más tu oscuridad,
rebozar del clamor de tus deseos,
con la ternura de tus miradas,
Magia probé en tus labios.
cayendo en el candor de tu mirada,
perdiendo la cordura entre tus brazos,
para amarte en silencio,
gritándote al tiempo,
cuán preciado es el tesoro,
que dejas en mis manos...
Un corazón valeroso,
de dama amante,
de mujer preciosa,
entre las dunas del tiempo...
Mi alma clama,
al unísono de tus sentidos,
en noche de luna,
mientras suspiras mi nombre a ella,
es mi sombra que te cobija,
en el réquiem de las horas...
¡Te llevo clavada en mi mente!
sin saber siquiera que mi vida esta escrita,
con letras de mi sangre,
he entonado tu camino,
enredando mis dedos en tu cabello,
amándote como nadie...
En la libertad de las olas,
mi alma en estas plegarias,
por ti... por el recuerdo de esos días,
vividos en ti... contigo...
Lágrimas tersas corren,
por tus mejillas y las mías,
en una despedida corta...
que lastima demasiado...
Te amo... me amas...
la distancia no importa...
solo el destino...
Que ahora dejo en tus manos,
asolado por la incertidumbre del enamorado,
pues nunca se sabe si se amará demasiado...
si es suficiente la entrega....
En este recuerdo... que amarte...
es mi don y maldición,
mi dicha y mi sufrimiento....
¿Me amaras como yo a ti?
L.V.
Luna amarga en el pecado,
murmullos de noche,
que celebran la oda que os dejo...
Mientras el latir de mi corazón,
en tu nombre sacro resuena,
con la esperanza de conquistar,
aún más tu oscuridad,
rebozar del clamor de tus deseos,
con la ternura de tus miradas,
Magia probé en tus labios.
cayendo en el candor de tu mirada,
perdiendo la cordura entre tus brazos,
para amarte en silencio,
gritándote al tiempo,
cuán preciado es el tesoro,
que dejas en mis manos...
Un corazón valeroso,
de dama amante,
de mujer preciosa,
entre las dunas del tiempo...
Mi alma clama,
al unísono de tus sentidos,
en noche de luna,
mientras suspiras mi nombre a ella,
es mi sombra que te cobija,
en el réquiem de las horas...
¡Te llevo clavada en mi mente!
sin saber siquiera que mi vida esta escrita,
con letras de mi sangre,
he entonado tu camino,
enredando mis dedos en tu cabello,
amándote como nadie...
En la libertad de las olas,
mi alma en estas plegarias,
por ti... por el recuerdo de esos días,
vividos en ti... contigo...
Lágrimas tersas corren,
por tus mejillas y las mías,
en una despedida corta...
que lastima demasiado...
Te amo... me amas...
la distancia no importa...
solo el destino...
Que ahora dejo en tus manos,
asolado por la incertidumbre del enamorado,
pues nunca se sabe si se amará demasiado...
si es suficiente la entrega....
En este recuerdo... que amarte...
es mi don y maldición,
mi dicha y mi sufrimiento....
¿Me amaras como yo a ti?
L.V.