Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Atrás quedó el calor acogedor de esa leña encendida por nosotros,
el crujido de ramas secas al intervenir el fuego,
y nosotros.
El sonido del humo despertó las voces y aullidos de los bosques,
dejando estela de recuerdo,
cierto rigor en los esquemas,
pero una Naturaleza repleta de bendiciones,
de preguntas que no pueden ser contestadas.
Sòlamente uno de nosotros,
con Verónica que vienes a encontrarme,
de noche,
de mañana,
con un recuerdo de tantos días.
El aroma de madera y el quieto rugido de los fuegos,
nos llaman a abrazarnos,
nos tientan a estar juntos,
sólamente tú yo,
Mi Verónica soñada y encontrada.
Desde el segundo piso en la cabaña,
recoges los aromas y las voces,
gemidos que envuelven la noche y la acompañan,
despedida necesaria,
Una pregunta para las noches.
el crujido de ramas secas al intervenir el fuego,
y nosotros.
El sonido del humo despertó las voces y aullidos de los bosques,
dejando estela de recuerdo,
cierto rigor en los esquemas,
pero una Naturaleza repleta de bendiciones,
de preguntas que no pueden ser contestadas.
Sòlamente uno de nosotros,
con Verónica que vienes a encontrarme,
de noche,
de mañana,
con un recuerdo de tantos días.
El aroma de madera y el quieto rugido de los fuegos,
nos llaman a abrazarnos,
nos tientan a estar juntos,
sólamente tú yo,
Mi Verónica soñada y encontrada.
Desde el segundo piso en la cabaña,
recoges los aromas y las voces,
gemidos que envuelven la noche y la acompañan,
despedida necesaria,
Una pregunta para las noches.