Starsev Ionich
Poeta asiduo al portal
Recuerdo enterrado
I
Cuando sientes,
que una brisa roza
tus fibras impenetrables,
hay miles de escrúpulos y razones,
para no querer que el invierno
ruborice tus mejillas,
que el otoño,
borre la hojarasca del verano
convertida en pétalos,
y hojas radiantes,
jugando en los columpios de la primavera.
II
Siempre,
en tus memorias se activa ese arquetipo
tan parecido al nuevo.
Las reglas que asfixian tu alegría,
cercenan tu albedrio,
te encadenan.
De nuevo estás solo,
como un comedero en su jaula.
III
Solo queda en tu mente vivir esos amores,
esos paseos al lago,
esa fogata;
sus rizos moviéndose en la inexistencia,
su foto familiar
solo podrá tomarse en tu mente.
Luego verás películas con una sonrisa en la cara,
al lado de quien desees,
pero siempre,
recordando con quien no se pudo;
sintiendo sus tragos amargos
de cementerios e invalidaciones.
IV
Quieres gritar al mundo tu sentir,
pero siempre
terminas atrapado en esas cuatro paredes,
repletas de sentidos.
Cuando las ventanas se llenan de vaho,
de perfume,
disfrutas ese bodegón repleto
de frutas frescas, de azúcar, de vino.
Tu cuerpo,
te cubre de rojo la piel curtida por la resistencia,
Quisieras mejor caminar de la mano,
sin nombre,
sin el miedo de ser reconocido...
I
Cuando sientes,
que una brisa roza
tus fibras impenetrables,
hay miles de escrúpulos y razones,
para no querer que el invierno
ruborice tus mejillas,
que el otoño,
borre la hojarasca del verano
convertida en pétalos,
y hojas radiantes,
jugando en los columpios de la primavera.
II
Siempre,
en tus memorias se activa ese arquetipo
tan parecido al nuevo.
Las reglas que asfixian tu alegría,
cercenan tu albedrio,
te encadenan.
De nuevo estás solo,
como un comedero en su jaula.
III
Solo queda en tu mente vivir esos amores,
esos paseos al lago,
esa fogata;
sus rizos moviéndose en la inexistencia,
su foto familiar
solo podrá tomarse en tu mente.
Luego verás películas con una sonrisa en la cara,
al lado de quien desees,
pero siempre,
recordando con quien no se pudo;
sintiendo sus tragos amargos
de cementerios e invalidaciones.
IV
Quieres gritar al mundo tu sentir,
pero siempre
terminas atrapado en esas cuatro paredes,
repletas de sentidos.
Cuando las ventanas se llenan de vaho,
de perfume,
disfrutas ese bodegón repleto
de frutas frescas, de azúcar, de vino.
Tu cuerpo,
te cubre de rojo la piel curtida por la resistencia,
Quisieras mejor caminar de la mano,
sin nombre,
sin el miedo de ser reconocido...