YANCO
Poeta adicto al portal
Tenues naranjas regala
el horizonte al elevar la vista,
y aquí abajo lento fervor
de pueblo hay en la calle,
así navega el pensamiento
entre las ruinas profundas del alma.
Así paso los momentos
queriendo saber
en que oscuro instante encapotado de la tarde,
se esfumo aquel tu lamento
que afanosa pronunciabas,
- no te vayas que ese tiempo de un día a otro maltrata el alma-.
Fiel amante que en las tardes
junto al rio mil caricias dibujabas,
en tus sueños a mis sueños
fuerte impulso siempre dabas,
no medimos nunca el tiempo
que en tu adentro el mal regaba.
Fuimos siempre dos abetos
que en el viento se entrelazan,
mariposas que a su tiempo
en nuevos soles se bronceaban,
no sabiendo que el intento
de vivir en ti se marchitaba.
Como miel siempre en las tardes
todo en mi tu lo endulzabas,
hoy solo eres el afán
de mil ruinas en el alma.
Dulce ser te fuiste allá
junto al eterno y aquí quedo,
escribiendo no se que,
porque sin ti pesa el vivir
creo no puedo.
Amor fugaz aquí estaré
contando tardes gritando al viento,
tú nombre al atardecer,
suspire hondo,
mi fin ya llegue.
el horizonte al elevar la vista,
y aquí abajo lento fervor
de pueblo hay en la calle,
así navega el pensamiento
entre las ruinas profundas del alma.
Así paso los momentos
queriendo saber
en que oscuro instante encapotado de la tarde,
se esfumo aquel tu lamento
que afanosa pronunciabas,
- no te vayas que ese tiempo de un día a otro maltrata el alma-.
Fiel amante que en las tardes
junto al rio mil caricias dibujabas,
en tus sueños a mis sueños
fuerte impulso siempre dabas,
no medimos nunca el tiempo
que en tu adentro el mal regaba.
Fuimos siempre dos abetos
que en el viento se entrelazan,
mariposas que a su tiempo
en nuevos soles se bronceaban,
no sabiendo que el intento
de vivir en ti se marchitaba.
Como miel siempre en las tardes
todo en mi tu lo endulzabas,
hoy solo eres el afán
de mil ruinas en el alma.
Dulce ser te fuiste allá
junto al eterno y aquí quedo,
escribiendo no se que,
porque sin ti pesa el vivir
creo no puedo.
Amor fugaz aquí estaré
contando tardes gritando al viento,
tú nombre al atardecer,
suspire hondo,
mi fin ya llegue.