Recuerdo cuando al llamarte preciosa
tu piel se sonrojaba y tus ojos se iluminaban
¡Cállate no digas tonterías!
Tu me decías.
Aún recuerdo lo preciosa que te ponías.
Recuerdo todos los versos escritos,
pero recuerdo aún mejor
los versos rotos,
aquellos versos en los que las palabras
se quedaban cortas,
pues ninguna palabra estaba a la altura
de tu gran hermosura
Hoy recuerdo pues es lo único que puedo hacer,
hoy te recuerdo pues tu fuiste,
mi mayor logro
y mi mayor derrota
tu piel se sonrojaba y tus ojos se iluminaban
¡Cállate no digas tonterías!
Tu me decías.
Aún recuerdo lo preciosa que te ponías.
Recuerdo todos los versos escritos,
pero recuerdo aún mejor
los versos rotos,
aquellos versos en los que las palabras
se quedaban cortas,
pues ninguna palabra estaba a la altura
de tu gran hermosura
Hoy recuerdo pues es lo único que puedo hacer,
hoy te recuerdo pues tu fuiste,
mi mayor logro
y mi mayor derrota