Khar Asbeel
Poeta fiel al portal
Recuerdo tu abrazo tan estrecho,
tus muslos rescatándome del frio,
el perfume que anidaba en tu cabello,
la cálida cadencia de tu pecho.
Recuerdo los contornos de tu sombra,
el eco que levantaba tus pasos,
la mudanza constante de tus ojos,
la calidez que transpira tus manos.
Recuerdo tu alegría y tus enojos,
la maternal quietud de tu sonrisa,
el sudor embriagante bajo las sábanas,
tu respiración de fiera reposada.
Recuerdo tus días y mis noches,
la furia de tu sangre contra mi pecho,
el llanto que creías clandestino,
el silencio amurallado que erigiste.
Recuerdo esas albas sin fronteras,
las horas que tornábamos en siglos,
las palabras que nunca pronunciamos,
esas frases que debíamos haber guardado.
Recuerdo las promesas inconclusas,
el tiempo que se fue haciendo largo,
las oquedades que labraron tu ausencia,
las cenizas que aquel fuego ha dejado.
Recuerdo los poemas nunca escritos,
las verdades reveladas a medias,
tu rostro gravitando en mis insomnios,
la tristeza agazapada en las esquinas.
Recuerdo lo que fue y nunca fuimos,
la distancia que cada vez es más amplia,
el orgullo como dique de las lágrimas,
la felicidad que mi ansia no retuvo.
tus muslos rescatándome del frio,
el perfume que anidaba en tu cabello,
la cálida cadencia de tu pecho.
Recuerdo los contornos de tu sombra,
el eco que levantaba tus pasos,
la mudanza constante de tus ojos,
la calidez que transpira tus manos.
Recuerdo tu alegría y tus enojos,
la maternal quietud de tu sonrisa,
el sudor embriagante bajo las sábanas,
tu respiración de fiera reposada.
Recuerdo tus días y mis noches,
la furia de tu sangre contra mi pecho,
el llanto que creías clandestino,
el silencio amurallado que erigiste.
Recuerdo esas albas sin fronteras,
las horas que tornábamos en siglos,
las palabras que nunca pronunciamos,
esas frases que debíamos haber guardado.
Recuerdo las promesas inconclusas,
el tiempo que se fue haciendo largo,
las oquedades que labraron tu ausencia,
las cenizas que aquel fuego ha dejado.
Recuerdo los poemas nunca escritos,
las verdades reveladas a medias,
tu rostro gravitando en mis insomnios,
la tristeza agazapada en las esquinas.
Recuerdo lo que fue y nunca fuimos,
la distancia que cada vez es más amplia,
el orgullo como dique de las lágrimas,
la felicidad que mi ansia no retuvo.