efinge de venus
Poeta recién llegado
Como olvidar el destello de luz que emana tu mirada, como olvidad los momentos compartidos, los roces que se convirtieron en poesía indeleble en el tiempo, que persigue como susurro de viento, evocando añoranzas bañadas por torrenciales de emociones, amenazando la cordura, frágil por intentar continuar en una normalidad inexistente, pues ya carece de sentido todo lo que antes brillaba y resplandecía, ahora solo queda el despojo de un ser que se reusa a partir, pues todo indica que es el momento, cuanta rabia habita en este que escudriñado en memorias, ve con claridad como le temblaban las piernas, le sudaban las manos y su boca no lograba articular palabra, el corazón le latía tan fuerte que podía escucharlo, no encontraba aire suficiente para ingresar por su fosas nasales pues este requerimiento era superior a su oferta. Cada ves sus pasos se entre cortaban, no podía contener el miedo, la alegría y el deseo que lo invadía, estando a centímetro de la boca que le producía tantos cortos circuitos, este primer rose lo sintió primero en su ombligo donde el destello de euforia le impedía respirar y podía sentir un una bola gigante es su estómago que brincaba por todo lado hasta llegar a fundirse en todo su ser secuestrando su cuerpo por instantes, entorpeciendo sus movimientos y funciones fisiológicas, hasta quedar sin aliento, el sudor corría por su frente tanto como en sus manos y pies, no lograba devorar esa boca como tanto lo había soñado, pues su cuerpo no le respondía en ese momento, tuvo calma pues disfruto de ser uno con el todo mientras sentía bolitas de energía brincando dentro de su cuerpo de manera aleatoria, sonrió mientras saboreaba un dulce sabor a fresa, su ímpetu re reclama que recobrara la compostura y fuera por más, enceguecido por el deseo dejo cabalgar a su jinete…