BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Parece mentira...pero
desnudando el tiempo,
yo estuve allí. Sobre
ese mítico cementerio,
orquídeas negras, fábulas
necias para organillos desmembrados:
allí estuve yo. Plantando cara
al viento, lágrimas y pinares,
mejillas hundidas en olorosos
remates crepusculares. Yo estuve
allí. Recuerdo el daño y la emoción
sostenida, el recuento incesante
de labios, y, casi insultante, la impresión
de ser nada en semejante estado.
Parece mentira, pero, una vez,
yo estuve allí. Lidiando con flores
y apogeos, con fechas muertas y latidos
corporales. Consolidando la piel,
combatiendo al sol de plano,
esparciendo luz, como un oligarca
ignorante y decisivo.
©
desnudando el tiempo,
yo estuve allí. Sobre
ese mítico cementerio,
orquídeas negras, fábulas
necias para organillos desmembrados:
allí estuve yo. Plantando cara
al viento, lágrimas y pinares,
mejillas hundidas en olorosos
remates crepusculares. Yo estuve
allí. Recuerdo el daño y la emoción
sostenida, el recuento incesante
de labios, y, casi insultante, la impresión
de ser nada en semejante estado.
Parece mentira, pero, una vez,
yo estuve allí. Lidiando con flores
y apogeos, con fechas muertas y latidos
corporales. Consolidando la piel,
combatiendo al sol de plano,
esparciendo luz, como un oligarca
ignorante y decisivo.
©