daw
Poeta asiduo al portal
Miro por la ventana, enciendo un cigarrillo,
me despido de aquel tiempo y miro al piso recordando,
tomo llaves, documentos, dinero, salgo a buscar un camino,
me entretengo entre recuerdos y ya no se si entro o salgo.
Ya en la ruta voy riendo, de lo malo de lo bueno,
lo hecho, hecho está y ya cuantas cosas pasaron,
y tu silueta aun sigue en la galeria de mis sueños,
restregando entre tus piernas pero estamos alejados.
Cruzo gente, conocidos, transeúntes desconfiados,
cruzo calles, colectivos, zonas rojas de mi barrio,
me entretiene un cigarrillo, me piden uno a la pasada,
esas chicas, piernas largas, me llevan hasta el cansancio.
Y me entrego a la obviedad de lo que en realidad salí a buscar,
no es de suerte mi camino, quise llegar hasta acá,
si me pierdo y nunca vuelvo, son unas horas nomás,
pero enciendo un cigarrillo y mi vista de nuevo vuelve al piso.
Quiero aprender a olvidarte, o aunque sea en mi mente acomodarte,
como algo que ya fue, como algo que busqué,
soy culpable como vos, pero nunca he negado amarte,
tu recuerdo me persigue aunque a diario quiera borrarte.
De nuevo en casa, pongo la campera en la silla,
entre mates, cigarrillos,
lapiceras, miles de papeles escritos,
te encuentro de nuevo en mis letras,
pero no te encuentro conmigo.
me despido de aquel tiempo y miro al piso recordando,
tomo llaves, documentos, dinero, salgo a buscar un camino,
me entretengo entre recuerdos y ya no se si entro o salgo.
Ya en la ruta voy riendo, de lo malo de lo bueno,
lo hecho, hecho está y ya cuantas cosas pasaron,
y tu silueta aun sigue en la galeria de mis sueños,
restregando entre tus piernas pero estamos alejados.
Cruzo gente, conocidos, transeúntes desconfiados,
cruzo calles, colectivos, zonas rojas de mi barrio,
me entretiene un cigarrillo, me piden uno a la pasada,
esas chicas, piernas largas, me llevan hasta el cansancio.
Y me entrego a la obviedad de lo que en realidad salí a buscar,
no es de suerte mi camino, quise llegar hasta acá,
si me pierdo y nunca vuelvo, son unas horas nomás,
pero enciendo un cigarrillo y mi vista de nuevo vuelve al piso.
Quiero aprender a olvidarte, o aunque sea en mi mente acomodarte,
como algo que ya fue, como algo que busqué,
soy culpable como vos, pero nunca he negado amarte,
tu recuerdo me persigue aunque a diario quiera borrarte.
De nuevo en casa, pongo la campera en la silla,
entre mates, cigarrillos,
lapiceras, miles de papeles escritos,
te encuentro de nuevo en mis letras,
pero no te encuentro conmigo.