Recuerdos

dulcinista

Poeta veterano en el Portal
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Ahora recorrida ya la mitad de mi vida
recuerdo una mirada paseando por el puerto
de una ciudad brumosa azotada por la lluvia
que cae lentamente sobre mi memoria.
Recuerdo unos bellos ojos azul turquesa
de camino al trabajo humillante y tedioso.
Hermoso cuerpo por el que asomaba el placer.
Solo fue un instante, un cruzarse las miradas
pero ese día el trabajo fue un poco más alegre.
La imaginación conseguía que mi monótona vida
se tornase en algo un poco más soportable.
Después supe que se llamaba Olga, la menor
de tres hermanos nacidos de padres republicanos.
Al llegar al trabajo el jefe con cara de bestia
gritaba como loco por un minuto de retraso.
De tanto cruzarse nuestras miradas, nuestras almas
intimaron y se desearon nuestros cuerpos.
No fueron aquellos días demasiado felices,
pero sus bellos senos y su cuerpo lascivo
aún perdura en mi memoria que no puede decirse
que guarde para mí muchos momentos agradables.
No sé dónde andará ahora, desapareció de mi vida.
También murió mi jefe, de rabia y de avaricia.

Eladio Parreño Elías

29-Julio-2011


 
Me ha encantado , amí me pasó una cosa parecida, pero mi jefe aún vive jaja, gracias amigo por éstos regalitos que nos haces, eres un genio, van mis estrellas y un gran beso amigo mío....NUNA.
 
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Ahora recorrida ya la mitad de mi vida
recuerdo una mirada paseando por el puerto
de una ciudad brumosa azotada por la lluvia
que cae lentamente sobre mi memoria.
Recuerdo unos bellos ojos azul turquesa
de camino al trabajo humillante y tedioso.
Hermoso cuerpo por el que asomaba el placer.
Solo fue un instante, un cruzarse las miradas
pero ese día el trabajo fue un poco más alegre.
La imaginación conseguía que mi monótona vida
se tornase en algo un poco más soportable.
Después supe que se llamaba Olga, la menor
de tres hermanos nacidos de padres republicanos.
Al llegar al trabajo el jefe con cara de bestia
gritaba como loco por un minuto de retraso.
De tanto cruzarse nuestras miradas, nuestras almas
intimaron y se desearon nuestros cuerpos.
No fueron aquellos días demasiado felices,
pero sus bellos senos y su cuerpo lascivo
aún perdura en mi memoria que no puede decirse
que guarde para mí muchos momentos agradables.
No sé dónde andará ahora, desapareció de mi vida.
También murió mi jefe, de rabia y de avaricia.

Eladio Parreño Elías

29-Julio-20. 11




Me ha gustado mucho . Como en medio de lo tedioso y rutinario , llega por un momento a brillar una luz , que iluminó y aportó aire , Y luego , todo sigue su curso . Me encantó el desenlace . Un placer leerte.
 
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Ahora recorrida ya la mitad de mi vida
recuerdo una mirada paseando por el puerto
de una ciudad brumosa azotada por la lluvia
que cae lentamente sobre mi memoria.
Recuerdo unos bellos ojos azul turquesa
de camino al trabajo humillante y tedioso.
Hermoso cuerpo por el que asomaba el placer.
Solo fue un instante, un cruzarse las miradas
pero ese día el trabajo fue un poco más alegre.
La imaginación conseguía que mi monótona vida
se tornase en algo un poco más soportable.
Después supe que se llamaba Olga, la menor
de tres hermanos nacidos de padres republicanos.
Al llegar al trabajo el jefe con cara de bestia
gritaba como loco por un minuto de retraso.
De tanto cruzarse nuestras miradas, nuestras almas
intimaron y se desearon nuestros cuerpos.
No fueron aquellos días demasiado felices,
pero sus bellos senos y su cuerpo lascivo
aún perdura en mi memoria que no puede decirse
que guarde para mí muchos momentos agradables.
No sé dónde andará ahora, desapareció de mi vida.
También murió mi jefe, de rabia y de avaricia.

Eladio Parreño Elías

29-Julio-2011


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Hola, Que bueno que en tu memoria
guardas recuerdos agradables y malos,
y al aparecer la monotonía, te diste cuenta
que había que desechar sus efectos y hacer más amena
tu vida.
Grato leerte
Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
Querido Amigo Eladio. Presiosos recuerdos, dentro del tedio, del trabajo
te quedaron unos ojos, para ir llevando la vida, malos o buenos, quedan.
Aúnque no fuera lo mejor, lo vivistes. Me agradaron tus recuerdos.
Te mando Besos y Abrazos Uruguayos
 
Que puede decirte querido amigo poeta: una Delicia más, a las que nos tienes acostumbrados. Mil estrellas, y un callidísimo abrazo, desde mi corazón
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Ahora recorrida ya la mitad de mi vida
recuerdo una mirada paseando por el puerto
de una ciudad brumosa azotada por la lluvia
que cae lentamente sobre mi memoria.
Recuerdo unos bellos ojos azul turquesa
de camino al trabajo humillante y tedioso.
Hermoso cuerpo por el que asomaba el placer.
Solo fue un instante, un cruzarse las miradas
pero ese día el trabajo fue un poco más alegre.
La imaginación conseguía que mi monótona vida
se tornase en algo un poco más soportable.
Después supe que se llamaba Olga, la menor
de tres hermanos nacidos de padres republicanos.
Al llegar al trabajo el jefe con cara de bestia
gritaba como loco por un minuto de retraso.
De tanto cruzarse nuestras miradas, nuestras almas
intimaron y se desearon nuestros cuerpos.
No fueron aquellos días demasiado felices,
pero sus bellos senos y su cuerpo lascivo
aún perdura en mi memoria que no puede decirse
que guarde para mí muchos momentos agradables.
No sé dónde andará ahora, desapareció de mi vida.
También murió mi jefe, de rabia y de avaricia.

Eladio Parreño Elías

29-Julio-2011


 
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Ahora recorrida ya la mitad de mi vida
recuerdo una mirada paseando por el puerto
de una ciudad brumosa azotada por la lluvia
que cae lentamente sobre mi memoria.
Recuerdo unos bellos ojos azul turquesa
de camino al trabajo humillante y tedioso.
Hermoso cuerpo por el que asomaba el placer.
Solo fue un instante, un cruzarse las miradas
pero ese día el trabajo fue un poco más alegre.
La imaginación conseguía que mi monótona vida
se tornase en algo un poco más soportable.
Después supe que se llamaba Olga, la menor
de tres hermanos nacidos de padres republicanos.
Al llegar al trabajo el jefe con cara de bestia
gritaba como loco por un minuto de retraso.
De tanto cruzarse nuestras miradas, nuestras almas
intimaron y se desearon nuestros cuerpos.
No fueron aquellos días demasiado felices,
pero sus bellos senos y su cuerpo lascivo
aún perdura en mi memoria que no puede decirse
que guarde para mí muchos momentos agradables.
No sé dónde andará ahora, desapareció de mi vida.
También murió mi jefe, de rabia y de avaricia.

Eladio Parreño Elías

29-Julio-2011



Eladio, te digo algo, me encanto esta historia, y te senti mas humano, un beso, (QUE BONITO LOS HAS CONTADO VERDAD O MENTIRA YA SE QUE TAMBIEN TE ENAMORAS)
 
Acerca de la mirada como gatillo, cuánto queda por escribir, ¿no? La mirada, el gatillo que dispara el cuerpo...
 
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Ahora recorrida ya la mitad de mi vida
recuerdo una mirada paseando por el puerto
de una ciudad brumosa azotada por la lluvia
que cae lentamente sobre mi memoria.
Recuerdo unos bellos ojos azul turquesa
de camino al trabajo humillante y tedioso.
Hermoso cuerpo por el que asomaba el placer.
Solo fue un instante, un cruzarse las miradas
pero ese día el trabajo fue un poco más alegre.
La imaginación conseguía que mi monótona vida
se tornase en algo un poco más soportable.
Después supe que se llamaba Olga, la menor
de tres hermanos nacidos de padres republicanos.
Al llegar al trabajo el jefe con cara de bestia
gritaba como loco por un minuto de retraso.
De tanto cruzarse nuestras miradas, nuestras almas
intimaron y se desearon nuestros cuerpos.
No fueron aquellos días demasiado felices,
pero sus bellos senos y su cuerpo lascivo
aún perdura en mi memoria que no puede decirse
que guarde para mí muchos momentos agradables.
No sé dónde andará ahora, desapareció de mi vida.
También murió mi jefe, de rabia y de avaricia.

Eladio Parreño Elías

29-Julio-2011





MUY BELLO, muy reflexivo, como comparando lo grato y lo tragico, los gratos momentos se hacen eternos en la memoria, y sobre lo tragico siempre he pensado que a todo en la vida hay que ponerle buena cara aunque nos cueste, abrazos y estrellas.
 
Hasta en poesìa cuentas una historia, las imagenes se van dibujando en la mente, le da sentido a un instante, a varios instantes que se cruzan, tan distintos como lo cotidiano pero bajo el lente de tu singular inspiraciòn!!! recuerdos... un placer enorme leerte querido poeta, un abrazo y estrellas!
 
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Ahora recorrida ya la mitad de mi vida
recuerdo una mirada paseando por el puerto
de una ciudad brumosa azotada por la lluvia
que cae lentamente sobre mi memoria.
Recuerdo unos bellos ojos azul turquesa
de camino al trabajo humillante y tedioso.
Hermoso cuerpo por el que asomaba el placer.
Solo fue un instante, un cruzarse las miradas
pero ese día el trabajo fue un poco más alegre.
La imaginación conseguía que mi monótona vida
se tornase en algo un poco más soportable.
Después supe que se llamaba Olga, la menor
de tres hermanos nacidos de padres republicanos.
Al llegar al trabajo el jefe con cara de bestia
gritaba como loco por un minuto de retraso.
De tanto cruzarse nuestras miradas, nuestras almas
intimaron y se desearon nuestros cuerpos.
No fueron aquellos días demasiado felices,
pero sus bellos senos y su cuerpo lascivo
aún perdura en mi memoria que no puede decirse
que guarde para mí muchos momentos agradables.
No sé dónde andará ahora, desapareció de mi vida.
También murió mi jefe, de rabia y de avaricia.

Eladio Parreño Elías

29-Julio-2011




Dulcinista
recuerdos que viajan por el tiempo
y que recurren en nuestra memoria
por haber sido importantes en su momento...
Un placer leerte
estrellas y un abrazo
Ana
 

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