Veneno amargo de noches estrelladas,
Calor de nieve en un colchón gastado,
Besos quitados al esclavo del tiempo,
Lágrimas malgastadas en la nada.
Un deseo desesperado por hallarte
Y una duda rodeando la manzana,
Sangre derramada de un dolor sin causa,
Un dolor sin causa en cada madrugada.
Soledad de un dia interminable,
Custodiada por la voz hiriente.
Construyendo el rompecabezas,
De esta vida que ya no siente.
Espina de una rosa marchita,
En un desierto de sueños,
Segmentos de cristales en mi memoria,
De un corazón destrozado.
Desilusión en cada paso dado,
Buscando la pureza del poder en cada esquina,
Olvidando olvidar ya encontrarte,
En las promesas prometidas.
Palabras gastadas, creación sin sentido,
Búsqueda de descarga del grito del mal
En un insólito papel, incapaz de prometer,
Tan solo un poco de alivio.
Ya nada alcanza, ya nada termina,
Condenada a una supervivencia sufrida
Por un acto causado con ceguera
Culpa de letras ignoradas, en una tarde de Abril.
Inútil es evocar el imaginado futuro,
Con la muerte del presente vivo,
El pasado, es lo único que ha quedado,
De todo el amor que hemos tenido.
Y ya nada alcanza, y ya nada termina,
De todo lo malo que yo he sembrado,
Tan solo queda el refugio,
De recuerdos desarmados.
Calor de nieve en un colchón gastado,
Besos quitados al esclavo del tiempo,
Lágrimas malgastadas en la nada.
Un deseo desesperado por hallarte
Y una duda rodeando la manzana,
Sangre derramada de un dolor sin causa,
Un dolor sin causa en cada madrugada.
Soledad de un dia interminable,
Custodiada por la voz hiriente.
Construyendo el rompecabezas,
De esta vida que ya no siente.
Espina de una rosa marchita,
En un desierto de sueños,
Segmentos de cristales en mi memoria,
De un corazón destrozado.
Desilusión en cada paso dado,
Buscando la pureza del poder en cada esquina,
Olvidando olvidar ya encontrarte,
En las promesas prometidas.
Palabras gastadas, creación sin sentido,
Búsqueda de descarga del grito del mal
En un insólito papel, incapaz de prometer,
Tan solo un poco de alivio.
Ya nada alcanza, ya nada termina,
Condenada a una supervivencia sufrida
Por un acto causado con ceguera
Culpa de letras ignoradas, en una tarde de Abril.
Inútil es evocar el imaginado futuro,
Con la muerte del presente vivo,
El pasado, es lo único que ha quedado,
De todo el amor que hemos tenido.
Y ya nada alcanza, y ya nada termina,
De todo lo malo que yo he sembrado,
Tan solo queda el refugio,
De recuerdos desarmados.