calvared
Poeta veterano y reconocido en el portal.
RECUERDOS
La brisa trae el aroma
de aquellos besos
que cayeron en el pozo del olvido.
Trae el sabor de tu nombre
y el calor de esas tus manos
recorriendo mis secretos.
Reflejos de mar me hablan
de las historias ya marchitas,
de tus miradas dulces
y susurros exquisitos.
Me hablan del ayer
que se ha varado
en la playa del recuerdo.
Mecen oleajes de nostalgia
desprendiendo los jirones
de un pasado ya perdido.
El crujido de la arena
se confiere como huella
y se erige en pedestal de tu hermosura.
¡Cuántas noches he libado de tus mieles!
¡Cuántas noches te ocultabas de la luna!
En el rincón oscuro de papeles invisibles
se escribieron las historias incontables
de un amor, cuando menos, imposible,
de un amor que resulta inconfesable.
¡Cuántos astros atisbaban nuestros besos
dibujando mil destellos en tus ojos!
Hoy el sol, flamínea espuela, amanece diferente,
y espolea el pensamiento a la cordura
recordando como tu te estremecías
al caer abandonada en la lujuria.
Hoy el sol, amada mía,
viene a abrazarte
y a enlazarte en sus cordones
de áureo fuego
para darte los ardores que se fueron,
con el tiempo,
a un horizonte sin futuro.
Hoy, amada mía, ya no es tiempo
de colores ni de juegos o quimeras.
El olvido se ha adueñado de las vidas
que tuvimos un verano que no ha habido.
La brisa trae el aroma
de aquellos besos
que cayeron en el pozo del olvido.
Trae el sabor de tu nombre
y el calor de esas tus manos
recorriendo mis secretos.
Reflejos de mar me hablan
de las historias ya marchitas,
de tus miradas dulces
y susurros exquisitos.
Me hablan del ayer
que se ha varado
en la playa del recuerdo.
Mecen oleajes de nostalgia
desprendiendo los jirones
de un pasado ya perdido.
El crujido de la arena
se confiere como huella
y se erige en pedestal de tu hermosura.
¡Cuántas noches he libado de tus mieles!
¡Cuántas noches te ocultabas de la luna!
En el rincón oscuro de papeles invisibles
se escribieron las historias incontables
de un amor, cuando menos, imposible,
de un amor que resulta inconfesable.
¡Cuántos astros atisbaban nuestros besos
dibujando mil destellos en tus ojos!
Hoy el sol, flamínea espuela, amanece diferente,
y espolea el pensamiento a la cordura
recordando como tu te estremecías
al caer abandonada en la lujuria.
Hoy el sol, amada mía,
viene a abrazarte
y a enlazarte en sus cordones
de áureo fuego
para darte los ardores que se fueron,
con el tiempo,
a un horizonte sin futuro.
Hoy, amada mía, ya no es tiempo
de colores ni de juegos o quimeras.
El olvido se ha adueñado de las vidas
que tuvimos un verano que no ha habido.