Abrahám Emilio
Emilio.
Dura cruz sangra, momentos canónicos,
como en el principio que fue un Babel
y el don cristiano, se volvió pincel
divino, y escribió sinos lacónicos.
En el lapsus de cena y cruz icónicos,
el látigo cayó sin un broquel,
sus prendas fueron un sucio mantel
y la corona de espinas, los tónicos.
Por amor, el otrora estuvo pálido,
Gólgota era traición, el Hades cálido,
en agonía y sed no cabía preces.
Y bien no hay más amor, insisto e insisto;
pues creció, murió y resucitó Cristo
y daría su vida tantas veces.
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Anthony Acosta Pérez (Antorcha)
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