ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Reencarnación.
Después de que tu boca me dejara sin su mar
amor de otoño sangró mi herida.
Intenté resarcir fracturas en las hojas muertas
y solo logré hacer añicos las venas
por donde solía bregar mi sangre
en busca de un pedazo de silencio.
No me importó quitarle racimos al olivo
para acompañar el vino vertido en mi garganta
con su fuego se quemaron palabras entonadas en tu honor
y en el eco desfallecido las no nacidas.
Quería reencarnar los huesos de mis días
y en sus palpitaciones diluir el hielo en la aceras
humedecidas de unos labios sin cordura.
No podría siquiera desdibujar los clichés
en el film inagotable con la respuesta rutinaria,
sería como olvidarme de respirar
o arrancar mi corazón… de un solo tajo.
Geber Humberto Pérez Ulín.
Después de que tu boca me dejara sin su mar
amor de otoño sangró mi herida.
Intenté resarcir fracturas en las hojas muertas
y solo logré hacer añicos las venas
por donde solía bregar mi sangre
en busca de un pedazo de silencio.
No me importó quitarle racimos al olivo
para acompañar el vino vertido en mi garganta
con su fuego se quemaron palabras entonadas en tu honor
y en el eco desfallecido las no nacidas.
Quería reencarnar los huesos de mis días
y en sus palpitaciones diluir el hielo en la aceras
humedecidas de unos labios sin cordura.
No podría siquiera desdibujar los clichés
en el film inagotable con la respuesta rutinaria,
sería como olvidarme de respirar
o arrancar mi corazón… de un solo tajo.
Geber Humberto Pérez Ulín.