Arre-ola
Poeta recién llegado
Reencuentro
Qué hermoso sería
volvernos a encontrar
tomarnos de la mano sin culpas
mirarnos sin resentimiento
fingir que las arrugas no son tuyas
ni míos los kilos de más
echar a andar por las calles
y reconocer las pocas cosas
que nos han sobrevivido
el árbol con vocación de sombrilla
el parque alcahuete y a media luz
la calle por la que franqueábamos
el cafecito con sus aires de París
sería estupendo recorrerlos de nuevo
mientras nuestras huellas
se instalan encima
de otras huellas recientes
de otros besos y cuerpos plenos
de otros dedos y otras urgencias
irrevocablemente más jóvenes
sería bueno yo pienso
ignorar los cientos de cadáveres
de los días que se nos murieron
por la distancia o la comodidad
pero que no hemos podido
darles una digna sepultura
sería espléndido mirarnos y mirarnos
a pesar de que nuestros ojos
ya no distingan bien nuestros errores
y preguntarte cómo has estado
y escuchar el muy bien de rigor
conversar de nuestras vidas
mientras la tristeza se une a la charla
a veces de mi lado a veces del tuyo
definitivamente sería hermoso
fingir al unísono y de mutuo acuerdo
que no son tuyas ni mías
éstas lágrimas de duelo.
[FONT="]
Qué hermoso sería
volvernos a encontrar
tomarnos de la mano sin culpas
mirarnos sin resentimiento
fingir que las arrugas no son tuyas
ni míos los kilos de más
echar a andar por las calles
y reconocer las pocas cosas
que nos han sobrevivido
el árbol con vocación de sombrilla
el parque alcahuete y a media luz
la calle por la que franqueábamos
el cafecito con sus aires de París
sería estupendo recorrerlos de nuevo
mientras nuestras huellas
se instalan encima
de otras huellas recientes
de otros besos y cuerpos plenos
de otros dedos y otras urgencias
irrevocablemente más jóvenes
sería bueno yo pienso
ignorar los cientos de cadáveres
de los días que se nos murieron
por la distancia o la comodidad
pero que no hemos podido
darles una digna sepultura
sería espléndido mirarnos y mirarnos
a pesar de que nuestros ojos
ya no distingan bien nuestros errores
y preguntarte cómo has estado
y escuchar el muy bien de rigor
conversar de nuestras vidas
mientras la tristeza se une a la charla
a veces de mi lado a veces del tuyo
definitivamente sería hermoso
fingir al unísono y de mutuo acuerdo
que no son tuyas ni mías
éstas lágrimas de duelo.
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