Luis Prieto
Moderador Global
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Organizador de concursos
Quinto finalista GOODLOOKINGTEE
Los versos binarios fingen cada vez mejor
recopilan muertes de padres, hermanos e hijos
archivan paisajes bellos, desoladores y profundos
emulan los claros y oscuros en muestras de ensayo y error
quizás creyéndose obras sintientes y no sintéticas
antes que una mera directriz por y para persuadir.
Son el último canto de sirenas que seducen por millares
un horóscopo absurdo que falsifica pretensiones
adula y juega con la fe perdida en siglos de desgaste
que justifican el dolor amasado en fortunas
implanta sobrios paisajes de pasión y emoción secuestradas
manipula la férrea esperanza del instante de ser comprendido
Y nos dice solo lo que queremos oír
Es el bautizo de fuego del quinto eón o el escollo final
y, sin embargo, queda una tenue luz (por no decir rayo)
en papel hecho polvo cuya palabra levita
y aguarda sin rostro, aún insensible,
una piel curtida de ausencias, de pérdidas sustanciosas
y de vacíos siderales e imposibles.
Es en ese escenario que invaden y envenenan
a las imposturas ancestrales de auténtico amor y odio
tan lacerantes que no se cierran en tanto aún se perciben.
Las cicatrices son, de toda lógica y por consiguiente,
un deseo superior hecho huella palpable
de una sensación errante viva, sólida y real
la única prueba que valida una fatua existencia
ante la amenaza de un avasallador simulacro.
Y para el devenir, con todo lo demás...
... el universo es mar
y las estrellas, arena.
Los versos binarios fingen cada vez mejor
recopilan muertes de padres, hermanos e hijos
archivan paisajes bellos, desoladores y profundos
emulan los claros y oscuros en muestras de ensayo y error
quizás creyéndose obras sintientes y no sintéticas
antes que una mera directriz por y para persuadir.
Son el último canto de sirenas que seducen por millares
un horóscopo absurdo que falsifica pretensiones
adula y juega con la fe perdida en siglos de desgaste
que justifican el dolor amasado en fortunas
implanta sobrios paisajes de pasión y emoción secuestradas
manipula la férrea esperanza del instante de ser comprendido
Y nos dice solo lo que queremos oír
Es el bautizo de fuego del quinto eón o el escollo final
y, sin embargo, queda una tenue luz (por no decir rayo)
en papel hecho polvo cuya palabra levita
y aguarda sin rostro, aún insensible,
una piel curtida de ausencias, de pérdidas sustanciosas
y de vacíos siderales e imposibles.
Es en ese escenario que invaden y envenenan
a las imposturas ancestrales de auténtico amor y odio
tan lacerantes que no se cierran en tanto aún se perciben.
Las cicatrices son, de toda lógica y por consiguiente,
un deseo superior hecho huella palpable
de una sensación errante viva, sólida y real
la única prueba que valida una fatua existencia
ante la amenaza de un avasallador simulacro.
Y para el devenir, con todo lo demás...
... el universo es mar
y las estrellas, arena.
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