manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Que decir ahora aunada la morriña justa que atrofia,
una pizca involuntaria de destino amontonando soledades difusas.
Que levantar hacia el cielo sino la mirada presa en cárcel de ojos,
apostrofe separadora de realidad común.
Doce abriles de introspección enferma
rematan mis veintiún lunas de tajo y sin remordimiento,
doce, una anualidad profana de juicioso tiempo,
luego una caminata a pies sueltos ahogados de asfalto, y el sol.
Sí, una visión primigenia ahora ante los ojos puertas,
y el alma abridora de ensueños confundidos,
enfrente de mi cuerpo ocre el rayo solar que abastece el verde,
ahí andando a dos pies la verdad plagiada un año mas.
Aunado a la añoranza el deseo que es vida y vive,
las manos parcas del reloj metamorfean la piel y los huesos,
cambia sin duda la sombra tras cuatro estaciones,
cambia la cintura que ciñe vanidad prodigio.
Atrás del halo y la sombra, mi fósil y arcana andanza a voz baja muy baja,
la juventud arrastra la sentencia del tiempo que tergiversea en algo,
atocina la pureza menor de 18 luces un año invencible.
Muy baja mi voz a solas y detrás a paso lento.
Que pasa fulgurante sol inacabable de flamas mil,
una pregunta amiga en el aire partiendo todo,
luces de colores y mas ensoñación letárgica nocturna,
¿que harás ahora?
El reloj de tarde soleada y azul contornea el cielo,
mi habitad clama y me reclama todo,
ya parece que el tiempo no me tienta, sigo yo igual.
ostento aferración y capricho sin ruido.
No puedo mirar de frente así,
busco camino yo truncandolo,
clamo justicia no queriéndola,
pido salvación sin quererme salvar,
quiero luz ciego y mudo.
mas ya no pido tu nombre.
Locura inconmutable con las persianas bajas,
inmune al advenimiento de la mañana de
las nubes negociables y regordetas algodonadas,
intoxica de existencia el paso fijo,
ahora angustia y desolación confinadas a enajenar.
Rojos glóbulos que trascienden mi sangre,
erupciona mi sangrar de lagrimas ácidas
gotas que traslucen mi casa despintada y tirada,
raptada por un sueño de octubre húmedo,
estancada fachada de mi habitad desolada y silenciosa,
sobrada espera a manos vacías incalculable,
ostentable y de repente furtiva aparición dogmática de fe.
No esta bien así pero así es y ni mas ni menos,
mis ojos me enjuiciaron y perdí,
el corazón ahora su condena lleva arrastrando por las calles.
no esta bien pero así es no mejor.
El himno de mi agonía vuelve asechada por el tiempo,
el canto de mi pluma y manos y cuerdas y voz
reevalúa mi áspera situación que no lima,
el candado de mi celda no cede por mas que el destino lo fusile.
Reevalúo situaciones empañadas de años ahora,
miro fijo a la pregunta amiga,
¿ahora que harás?
reevalúo situaciones llegadas de a montón en un solo instante.
La mano irreversible del tiempo no encuentra mi juventud oculta y marchita,
no irradiaba el sol y ahora que lo hace esta igual de irradiante,
el azul celeste me es cenestésico e irreparable,
el sol aquí esta urbanizado y flamante.
Ahí estas después de todo, sin remisas ni cálculos,
furtiva y de repente como rayo que desbarata,
fulgurante y linda como siempre estuviste igual,
presa de la mas pura veldad que mis ojos entiendan.
Aquí estas y esta todo igual, al menos yo.
tu bella siempre y existente, yo igual.
ahí estas y siempre estas solo de ocasión.
aquí estoy mudo y ciego en toda ocasión.
¿ahora que harás?
revuela mi cabeza lo mismo mientras reevalúo condiciones.
no se, respondo desde el fondo, asi estoy igual,
ni doce abriles por mi me capturaron,
ni mis veintiún lunas me resaltaron,
ahí estas justa y precisa, subrayando delirio,
ya volviste, ya te vi. ya te sentí otra vez a y ya te amo.
una pizca involuntaria de destino amontonando soledades difusas.
Que levantar hacia el cielo sino la mirada presa en cárcel de ojos,
apostrofe separadora de realidad común.
Doce abriles de introspección enferma
rematan mis veintiún lunas de tajo y sin remordimiento,
doce, una anualidad profana de juicioso tiempo,
luego una caminata a pies sueltos ahogados de asfalto, y el sol.
Sí, una visión primigenia ahora ante los ojos puertas,
y el alma abridora de ensueños confundidos,
enfrente de mi cuerpo ocre el rayo solar que abastece el verde,
ahí andando a dos pies la verdad plagiada un año mas.
Aunado a la añoranza el deseo que es vida y vive,
las manos parcas del reloj metamorfean la piel y los huesos,
cambia sin duda la sombra tras cuatro estaciones,
cambia la cintura que ciñe vanidad prodigio.
Atrás del halo y la sombra, mi fósil y arcana andanza a voz baja muy baja,
la juventud arrastra la sentencia del tiempo que tergiversea en algo,
atocina la pureza menor de 18 luces un año invencible.
Muy baja mi voz a solas y detrás a paso lento.
Que pasa fulgurante sol inacabable de flamas mil,
una pregunta amiga en el aire partiendo todo,
luces de colores y mas ensoñación letárgica nocturna,
¿que harás ahora?
El reloj de tarde soleada y azul contornea el cielo,
mi habitad clama y me reclama todo,
ya parece que el tiempo no me tienta, sigo yo igual.
ostento aferración y capricho sin ruido.
No puedo mirar de frente así,
busco camino yo truncandolo,
clamo justicia no queriéndola,
pido salvación sin quererme salvar,
quiero luz ciego y mudo.
mas ya no pido tu nombre.
Locura inconmutable con las persianas bajas,
inmune al advenimiento de la mañana de
las nubes negociables y regordetas algodonadas,
intoxica de existencia el paso fijo,
ahora angustia y desolación confinadas a enajenar.
Rojos glóbulos que trascienden mi sangre,
erupciona mi sangrar de lagrimas ácidas
gotas que traslucen mi casa despintada y tirada,
raptada por un sueño de octubre húmedo,
estancada fachada de mi habitad desolada y silenciosa,
sobrada espera a manos vacías incalculable,
ostentable y de repente furtiva aparición dogmática de fe.
No esta bien así pero así es y ni mas ni menos,
mis ojos me enjuiciaron y perdí,
el corazón ahora su condena lleva arrastrando por las calles.
no esta bien pero así es no mejor.
El himno de mi agonía vuelve asechada por el tiempo,
el canto de mi pluma y manos y cuerdas y voz
reevalúa mi áspera situación que no lima,
el candado de mi celda no cede por mas que el destino lo fusile.
Reevalúo situaciones empañadas de años ahora,
miro fijo a la pregunta amiga,
¿ahora que harás?
reevalúo situaciones llegadas de a montón en un solo instante.
La mano irreversible del tiempo no encuentra mi juventud oculta y marchita,
no irradiaba el sol y ahora que lo hace esta igual de irradiante,
el azul celeste me es cenestésico e irreparable,
el sol aquí esta urbanizado y flamante.
Ahí estas después de todo, sin remisas ni cálculos,
furtiva y de repente como rayo que desbarata,
fulgurante y linda como siempre estuviste igual,
presa de la mas pura veldad que mis ojos entiendan.
Aquí estas y esta todo igual, al menos yo.
tu bella siempre y existente, yo igual.
ahí estas y siempre estas solo de ocasión.
aquí estoy mudo y ciego en toda ocasión.
¿ahora que harás?
revuela mi cabeza lo mismo mientras reevalúo condiciones.
no se, respondo desde el fondo, asi estoy igual,
ni doce abriles por mi me capturaron,
ni mis veintiún lunas me resaltaron,
ahí estas justa y precisa, subrayando delirio,
ya volviste, ya te vi. ya te sentí otra vez a y ya te amo.