Reflejo de tu éxodo

danie

solo un pensamiento...
Las cielos del mañana lloran tu nombre
en frías lápidas del cristal de ababoles,
en los sueños de un manchón del musgo
y el crepúsculo en ruinas.
Los trigales sangran por dentro
en neófitas pancartas del recuerdo,
en memorias con rostros de los espejos,
esos que reflejaban el alba dormida en tu pelo.
Un ábaco cuenta infinitamente el tiempo,
el tiempo que no pasa más sin tu cuerpo…
Tu rastro se ha perdido
y ni el viento pudo encontrarlo,
el sol partió en las penas de las nubes
para ya no volver.
La noche yace en tu litera
soñando con la sombra de tu piel,
buscando la manera de excavar la tierra
de hallar la rosa sepultada en la sal,
de hallarte en la laguna junto a la luna y sus senos,
donde pudo hundirse
como una piedra en el mar.

Lejos en la niebla olvidada
que mece a los tajamares,
al tizne viscoso de la soledad,
el horizonte y su sabana navega con tu recuerdo
escondido detrás del mogote de un ciprés.
Danza tu espíritu con la marejada del céfiro,
con las lágrimas que caen del cielo,
con las cenizas de la tristeza,
con el llanto del río
y las semillas que surcan la tierra.

Es que lejos, muy lejos de esta verdad
se pinta un vergel, un arcoíris nace de una flor,
brotan las verdes hojas en las alas de las golondrinas
y se escucha un orfeón que baja de las colinas.
Tú partiste para darle vida a otro mundo
y dejar a este cadáver en letanía.
 
Hola poeta amigo, me deja triste tu poema
pero feliz al mismo tiempo por haber
podido disfrutar de tu talento poético.
Un saludo, te dejo un abrazo
y mi profunda admiración
por tu obra.
 
Las cielos del mañana lloran tu nombre
en frías lápidas del cristal de ababoles,
en los sueños de un manchón del musgo
y el crepúsculo en ruinas.
Los trigales sangran por dentro
en neófitas pancartas del recuerdo,
en memorias con rostros de los espejos,
esos que reflejaban el alba dormida en tu pelo.
Un ábaco cuenta infinitamente el tiempo,
el tiempo que no pasa más sin tu cuerpo…
Tu rastro se ha perdido
y ni el viento pudo encontrarlo,
el sol partió en las penas de las nubes
para ya no volver.
La noche yace en tu litera
soñando con la sombra de tu piel,
buscando la manera de excavar la tierra
de hallar la rosa sepultada en la sal,
de hallarte en la laguna junto a la luna y sus senos,
donde pudo hundirse
como una piedra en el mar.

Lejos en la niebla olvidada
que mece a los tajamares,
al tizne viscoso de la soledad,
el horizonte y su sabana navega con tu recuerdo
escondido detrás del mogote de un ciprés.
Danza tu espíritu con la marejada del céfiro,
con las lágrimas que caen del cielo,
con las cenizas de la tristeza,
con el llanto del río
y las semillas que surcan la tierra.

Es que lejos, muy lejos de esta verdad
se pinta un vergel, un arcoíris nace de una flor,
brotan las verdes hojas en las alas de las golondrinas
y se escucha un orfeón que baja de las colinas.

Tú partiste para darle vida a otro mundo
y dejar a este cadáver en letanía.


Recuerdos aposentados en un magma de imagenes que buscan las colinas
para ser partida de vida. felicidades. poema intenso y magnanimo.
luzyabsenta
 
Me gustan las sentencias definitivas de tus versos: el sol partió en la pena de las nubes para ya no volver, y otras, todas, forman un paisaje desgarrador. Muchos abrazos, Danie, encantado de leerte, amigo.
 
Tú partiste para darle vida a otro mundo
y dejar a este cadáver en letanía.

Me encanta este final y me parece soberbio todo el poema, danie. Magnífico, amigo. Mis aplausos. Un abrazo.
 
Las cielos del mañana lloran tu nombre
en frías lápidas del cristal de ababoles,
en los sueños de un manchón del musgo
y el crepúsculo en ruinas.
Los trigales sangran por dentro
en neófitas pancartas del recuerdo,
en memorias con rostros de los espejos,
esos que reflejaban el alba dormida en tu pelo.
Un ábaco cuenta infinitamente el tiempo,
el tiempo que no pasa más sin tu cuerpo…
Tu rastro se ha perdido
y ni el viento pudo encontrarlo,
el sol partió en las penas de las nubes
para ya no volver.
La noche yace en tu litera
soñando con la sombra de tu piel,
buscando la manera de excavar la tierra
de hallar la rosa sepultada en la sal,
de hallarte en la laguna junto a la luna y sus senos,
donde pudo hundirse
como una piedra en el mar.

Lejos en la niebla olvidada
que mece a los tajamares,
al tizne viscoso de la soledad,
el horizonte y su sabana navega con tu recuerdo
escondido detrás del mogote de un ciprés.
Danza tu espíritu con la marejada del céfiro,
con las lágrimas que caen del cielo,
con las cenizas de la tristeza,
con el llanto del río
y las semillas que surcan la tierra.

Es que lejos, muy lejos de esta verdad
se pinta un vergel, un arcoíris nace de una flor,
brotan las verdes hojas en las alas de las golondrinas
y se escucha un orfeón que baja de las colinas.
Tú partiste para darle vida a otro mundo
y dejar a este cadáver en letanía.


En rojo y subrayado marco la calidad que impones a tus letras porque las conjunciones entre las imágenes y los adjetivos, van más allá de una clasificación y se hacen ceñidas a la línea y al verso que con palabras ricas y un lenguaje exquisito representas. Te ha quedado muy bueno tienes toda mi reputación lo que pasa es que la maquina no dejó Un agrado leerte, saludos desde Colombia de tu amigo Carlos Andrés.
 
Y lo podría haber escrito.
Verso a verso, lágrima a lágrima
que moja la hierba debajo de los cipreses
pero vos lo hacés mejor POETA
Gracias por escribir
Abrabesos en tu alma amigo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba