MONICA LILIANA VALLE
Poeta recién llegado
REFLEJO EN AGUAS QUIETAS
En silencio me senté a orillas de mí misma,
no era tristeza, sólo meditaba
Pensaba en las cosas bellas de mi vida,
mi hogar, mi familia
los años llenos de amor y trabajo,
de penas y alegrías
Pero sobrevivimos,
nos mantuvimos erguidos.
De dos en un comienzo, crecimos
y hoy somos un bosque
luminoso lleno de tiernos brotes.
Ahora en el ocaso,
las luces del día
se alejan de nuestra vida,
y los espacios, antes mínimos, se agrandan ,
pareciendo que solos quedamos
en la inmensidad de nuestra vida
Como dos árboles unidos por la raíz,
a la orilla de un lago,
reflejamos nuestra imagen
y con paso lento seguimos caminando,
reflejándonos el uno en el otro, besándonos
en el espejo de nuestras almas,
Y junto a nosotros, nuestros brotes ya adultos
nos dejaremos llevar mansamente,
y los colores vivos del ocaso
de nuestras vidas
iluminarán nuestros corazones,
y unidos, amor mío, comenzaremos a vivir
reflejados en el amor ,el uno en el otro,
para toda la eternidad.
M.L.V
En silencio me senté a orillas de mí misma,
no era tristeza, sólo meditaba
Pensaba en las cosas bellas de mi vida,
mi hogar, mi familia
los años llenos de amor y trabajo,
de penas y alegrías
Pero sobrevivimos,
nos mantuvimos erguidos.
De dos en un comienzo, crecimos
y hoy somos un bosque
luminoso lleno de tiernos brotes.
Ahora en el ocaso,
las luces del día
se alejan de nuestra vida,
y los espacios, antes mínimos, se agrandan ,
pareciendo que solos quedamos
en la inmensidad de nuestra vida
Como dos árboles unidos por la raíz,
a la orilla de un lago,
reflejamos nuestra imagen
y con paso lento seguimos caminando,
reflejándonos el uno en el otro, besándonos
en el espejo de nuestras almas,
Y junto a nosotros, nuestros brotes ya adultos
nos dejaremos llevar mansamente,
y los colores vivos del ocaso
de nuestras vidas
iluminarán nuestros corazones,
y unidos, amor mío, comenzaremos a vivir
reflejados en el amor ,el uno en el otro,
para toda la eternidad.
M.L.V