jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
al atardecer subí al coche
manejé un rato sin rumbo fijo
luego me detuve frente a un bar
entré
tomé una de las mesas del fondo
cerca de la máquina de tocar discos
mientras la daba sorbitos a mi whisky en las rocas
me puse a pensar
en lo difícil que puede resultar tratar de adivinar
a qué se dedican las personas
por ejemplo
el tipo sentado en la mesa de al lado
un gordo de cara estúpida
medio calvo
de mirada enloquecida
y que por cierto también tomaba whisky
¿a qué diablos se dedicaba el hijo de puta?
¿violaba niñas?
¿mataba por dinero?
¿asaltaba a indefensas ancianas en los corredores del metro?
lo miré un rato
nos miramos un rato
luego me percaté de que estaba viendo un espejo
manejé un rato sin rumbo fijo
luego me detuve frente a un bar
entré
tomé una de las mesas del fondo
cerca de la máquina de tocar discos
mientras la daba sorbitos a mi whisky en las rocas
me puse a pensar
en lo difícil que puede resultar tratar de adivinar
a qué se dedican las personas
por ejemplo
el tipo sentado en la mesa de al lado
un gordo de cara estúpida
medio calvo
de mirada enloquecida
y que por cierto también tomaba whisky
¿a qué diablos se dedicaba el hijo de puta?
¿violaba niñas?
¿mataba por dinero?
¿asaltaba a indefensas ancianas en los corredores del metro?
lo miré un rato
nos miramos un rato
luego me percaté de que estaba viendo un espejo