susoermida
Poeta recién llegado
En un estanque,
donde prisioneros están
los silencios marinos,
el reflejo amargo
de tus ojos vi.
Allí también caían
transparentes hilos de lluvia
como puntadas
de un sastre presuroso.
Cruces, testigos caminos
de fuego y agua
encontrándose cuajados
en el frío, en la facturación inmediata
de lo que se rompe.
Sentí el golpe tenebroso
de lo que se embarga,
la melancolía carnal,
el gemido solitario
de la cadena que se rompe
en silencio y a despedidas.
Nada decían tus labios
de cerrojo insistente.
En el túnel de tu boca
el silencio rechinaba como gravilla de cera.
Nada había ya que no estuviera
destrozado y los ojos, aquellos ojos
de vidriera sobrecogida
residían ya en opacos destellos.
Así lo adjudique a mi memoria
y sentí la cuenta urgente,
el resultado de la suma despedida.
Hasta mi casa
me fueron pisando los talones
altas olas y anchos mares,
sentí lluvias repiquetear su
música sobre la piel tamboril de mi dolor.
Sentí una invasión de palomas negras
derretirse en mis arterias,
un acontecimiento funerario,
un traje de luto feroz
vistió mis entrañas con insistencia suicida.
donde prisioneros están
los silencios marinos,
el reflejo amargo
de tus ojos vi.
Allí también caían
transparentes hilos de lluvia
como puntadas
de un sastre presuroso.
Cruces, testigos caminos
de fuego y agua
encontrándose cuajados
en el frío, en la facturación inmediata
de lo que se rompe.
Sentí el golpe tenebroso
de lo que se embarga,
la melancolía carnal,
el gemido solitario
de la cadena que se rompe
en silencio y a despedidas.
Nada decían tus labios
de cerrojo insistente.
En el túnel de tu boca
el silencio rechinaba como gravilla de cera.
Nada había ya que no estuviera
destrozado y los ojos, aquellos ojos
de vidriera sobrecogida
residían ya en opacos destellos.
Así lo adjudique a mi memoria
y sentí la cuenta urgente,
el resultado de la suma despedida.
Hasta mi casa
me fueron pisando los talones
altas olas y anchos mares,
sentí lluvias repiquetear su
música sobre la piel tamboril de mi dolor.
Sentí una invasión de palomas negras
derretirse en mis arterias,
un acontecimiento funerario,
un traje de luto feroz
vistió mis entrañas con insistencia suicida.