IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Amor de cielo escondido,
entre percepciones sugerentes,
su núcleo es el clamor
de sueños irrealizables,
porque cuando los tenemos en frente
se entienden completamente efímeros,
amamos,
el cariño,
el respeto,
el cuidado,
aún cuando su falta nos genere dolor,
aún cuando esos actos
escondan
dependencia frágil,
el amor es,
ubre de una ilusión terminal,
el amor es,
ese cúmulo de estímulos
que creemos moralmente perfectos,
encadenamos nuestros miedos a él,
y encontramos vacío,
aún
observando indiferencia,
sembramos
en el vientre de otro ser,
la fragilidad
de una ilusión que se ha de desangrar,
para convertirse en olvido,
si es que alguien se acuerda de olvidarla,
imploramos por un presente afortunado,
la mayor fortuna
es
no entendernos desafortunados,
peligrosidad apuntándonos,
imploramos por seguridad,
porque sabemos
que estamos en peligro,
somos peligro,
imaginamos un cielo,
porque sabemos
que vivimos un infierno,
somos infierno,
sin corazón,
se aceptan razonamientos exactos,
sin razón,
se esconden las ideas,
que hubiesen podido avistar
huecos cómodos
en donde toda suerte descansa,
sin condena propia
se aceptan condenas ajenas,
sin respeto propio
se aceptan obligaciones,
nada peor
que vivir obligado a respetar
hasta la locura
de nuestra propia mente,
caen certezas,
cuando las impurezas del cielo
impactan
contra lo que creíamos correcto,
caen imperios, al igual que los días,
caerá toda esperanza,
cuando el verdadero horror
se desnude.
entre percepciones sugerentes,
su núcleo es el clamor
de sueños irrealizables,
porque cuando los tenemos en frente
se entienden completamente efímeros,
amamos,
el cariño,
el respeto,
el cuidado,
aún cuando su falta nos genere dolor,
aún cuando esos actos
escondan
dependencia frágil,
el amor es,
ubre de una ilusión terminal,
el amor es,
ese cúmulo de estímulos
que creemos moralmente perfectos,
encadenamos nuestros miedos a él,
y encontramos vacío,
aún
observando indiferencia,
sembramos
en el vientre de otro ser,
la fragilidad
de una ilusión que se ha de desangrar,
para convertirse en olvido,
si es que alguien se acuerda de olvidarla,
imploramos por un presente afortunado,
la mayor fortuna
es
no entendernos desafortunados,
peligrosidad apuntándonos,
imploramos por seguridad,
porque sabemos
que estamos en peligro,
somos peligro,
imaginamos un cielo,
porque sabemos
que vivimos un infierno,
somos infierno,
sin corazón,
se aceptan razonamientos exactos,
sin razón,
se esconden las ideas,
que hubiesen podido avistar
huecos cómodos
en donde toda suerte descansa,
sin condena propia
se aceptan condenas ajenas,
sin respeto propio
se aceptan obligaciones,
nada peor
que vivir obligado a respetar
hasta la locura
de nuestra propia mente,
caen certezas,
cuando las impurezas del cielo
impactan
contra lo que creíamos correcto,
caen imperios, al igual que los días,
caerá toda esperanza,
cuando el verdadero horror
se desnude.
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