IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Cimas inalcanzables,
predican el hartazgo
en los clavos del crucificado,
donde duele más no rendirse,
vidas intermitentes,
se tiende a apagar la fe,
cuando las promesas devuelven negación,
la "honestidad" del tiempo,
aún más nos busca la suerte,
en estos tiempos de desdicha heredada,
calla más el que no expresa dolor a tiempo,
aún más calla, con mueca culposa,
el que al tiempo le niega su paso,
simulan sonrisas, parchadas por heridas,
simulan buen vivir,
aquellos seres que anhelan lo prohibido,
simulan felicidad,
y saben que no son felices,
inducen, vientos obedientes,
nos amoldan a un ataúd incómodo,
en donde nos degradaremos,
para perdernos
como cenizas en su voluntad,
cenizas que no vuelan,
ataúd que aún siente,
el ardor de cielos que abortaron,
sueños de color dorado,
ojos que no ven,
corazón que no miente,
el carmín de la sangre
marca un final violento,
el helor de la muerte,
solo trae paz,
inmersos en el placer,
buscamos eternalizar esos instantes,
que a duras penas,
nos inducirán
a no elegir nuestros momentos,
y cuando la fortuna de estos suelos
no nos alcance,
caerán exoticidades del cielo,
envenenándonos a todos
desde cauces de sacra exterminación.
predican el hartazgo
en los clavos del crucificado,
donde duele más no rendirse,
vidas intermitentes,
se tiende a apagar la fe,
cuando las promesas devuelven negación,
la "honestidad" del tiempo,
aún más nos busca la suerte,
en estos tiempos de desdicha heredada,
calla más el que no expresa dolor a tiempo,
aún más calla, con mueca culposa,
el que al tiempo le niega su paso,
simulan sonrisas, parchadas por heridas,
simulan buen vivir,
aquellos seres que anhelan lo prohibido,
simulan felicidad,
y saben que no son felices,
inducen, vientos obedientes,
nos amoldan a un ataúd incómodo,
en donde nos degradaremos,
para perdernos
como cenizas en su voluntad,
cenizas que no vuelan,
ataúd que aún siente,
el ardor de cielos que abortaron,
sueños de color dorado,
ojos que no ven,
corazón que no miente,
el carmín de la sangre
marca un final violento,
el helor de la muerte,
solo trae paz,
inmersos en el placer,
buscamos eternalizar esos instantes,
que a duras penas,
nos inducirán
a no elegir nuestros momentos,
y cuando la fortuna de estos suelos
no nos alcance,
caerán exoticidades del cielo,
envenenándonos a todos
desde cauces de sacra exterminación.