IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
La vida
me clava en su centro,
empalándome el alma,
y quebrando mis suelos,
la muerte mutila mis extremidades,
el cielo respira,
antes de que mi mente
se vuelva mi infierno,
ese infierno que crea umbrales,
que se perciben ásperos al tacto,
pero que se encienden con el corazón,
mi infierno es mi hoguera,
mi infierno son tenues verdades,
de esencia clara, y pulcra voluntad,
seguiré imaginando
nuestra merecida libertad,
de esas que logran calmar las lluvias,
que dan contención al caído,
de desgracia divina,
en condición milagrosa,
de esa libertad que cae a nuestras manos,
cuando nuestro escudo no nos protege,
de esas que se encuentran al cantar,
y que tejen nuestros sueños más queridos,
será la vida sin reinos,
sin palabras prohibidas,
sin dueños de días,
con alma y empeño,
construyendo un paraíso
en el cual contemplar lo etereo,
como pájaro entre atardeceres excelsos,
como luna en su última huida,
antes de besar al sol
y sumergirse entre danzas crepusculares,
de luz única
y semblantes de áurea anatomía,
lo eterno será vida también,
presente y futuro,
será por siempre nuestra voluntad
de tiempo encontrado,
pasado vívido,
y lo disfrutaremos
por cuanto lo queramos de cuidar,
por cuanto nos permita su tiempo,
entre cuentos infinitos,
encontraremos un final adecuado.
me clava en su centro,
empalándome el alma,
y quebrando mis suelos,
la muerte mutila mis extremidades,
el cielo respira,
antes de que mi mente
se vuelva mi infierno,
ese infierno que crea umbrales,
que se perciben ásperos al tacto,
pero que se encienden con el corazón,
mi infierno es mi hoguera,
mi infierno son tenues verdades,
de esencia clara, y pulcra voluntad,
seguiré imaginando
nuestra merecida libertad,
de esas que logran calmar las lluvias,
que dan contención al caído,
de desgracia divina,
en condición milagrosa,
de esa libertad que cae a nuestras manos,
cuando nuestro escudo no nos protege,
de esas que se encuentran al cantar,
y que tejen nuestros sueños más queridos,
será la vida sin reinos,
sin palabras prohibidas,
sin dueños de días,
con alma y empeño,
construyendo un paraíso
en el cual contemplar lo etereo,
como pájaro entre atardeceres excelsos,
como luna en su última huida,
antes de besar al sol
y sumergirse entre danzas crepusculares,
de luz única
y semblantes de áurea anatomía,
lo eterno será vida también,
presente y futuro,
será por siempre nuestra voluntad
de tiempo encontrado,
pasado vívido,
y lo disfrutaremos
por cuanto lo queramos de cuidar,
por cuanto nos permita su tiempo,
entre cuentos infinitos,
encontraremos un final adecuado.