IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Yo quiero calma,
anhelo buscar mi felicidad,
sin toparme con la desgracia de la pérdida,
anhelo un paraíso perfecto,
entre un tiempo infinito,
yo no quiero problemas,
quiero placer,
pero lastimosamente
si todos no pensamos,
no habrá nunca
una solución eficiente,
la eficiencia de mi corazón,
son tus suspiros,
la simpleza de mis emociones,
son las complejidades de tus dotes,
la belleza no genera placer,
los paisajes
se nutren de colores exóticos,
dos segundos antes de ser oscuridad,
toda fortuna, ha también de degradarse,
entre vientos ciegos,
vislumbramos el norte,
con la brújula de nuestras decisiones,
honestidad sagrada,
cuando el cuerpo se muere,
queda la sabiduría,
cuando la noche última se termina,
queda su recuerdo
para quien sueñe con su luz,
la infelicidad se ha aferrado
a nuestros cuerpos frágiles,
la felicidad no es cara,
la codicia confunde,
la felicidad es
abundancia necesaria,
entre tiempos mortales,
la vida eterna
se basa en inmortalizar cada instante,
recuerdos punzantes,
de una esencia tan aguda,
no hay peor frustración
que creer que estás fallando,
cuando lo que falla
son las circunstancias,
que son
efecto innegable,
que son circunstancias ajenas,
besaremos al horizonte,
cuando nuestra mente
pueda medrar nuestros semblantes.
anhelo buscar mi felicidad,
sin toparme con la desgracia de la pérdida,
anhelo un paraíso perfecto,
entre un tiempo infinito,
yo no quiero problemas,
quiero placer,
pero lastimosamente
si todos no pensamos,
no habrá nunca
una solución eficiente,
la eficiencia de mi corazón,
son tus suspiros,
la simpleza de mis emociones,
son las complejidades de tus dotes,
la belleza no genera placer,
los paisajes
se nutren de colores exóticos,
dos segundos antes de ser oscuridad,
toda fortuna, ha también de degradarse,
entre vientos ciegos,
vislumbramos el norte,
con la brújula de nuestras decisiones,
honestidad sagrada,
cuando el cuerpo se muere,
queda la sabiduría,
cuando la noche última se termina,
queda su recuerdo
para quien sueñe con su luz,
la infelicidad se ha aferrado
a nuestros cuerpos frágiles,
la felicidad no es cara,
la codicia confunde,
la felicidad es
abundancia necesaria,
entre tiempos mortales,
la vida eterna
se basa en inmortalizar cada instante,
recuerdos punzantes,
de una esencia tan aguda,
no hay peor frustración
que creer que estás fallando,
cuando lo que falla
son las circunstancias,
que son
efecto innegable,
que son circunstancias ajenas,
besaremos al horizonte,
cuando nuestra mente
pueda medrar nuestros semblantes.