JUAN MATIAS ARMANO
Poeta recién llegado
Blanquecino relámpago que irrumpe en el río.
Un edificio dormido observa su magma.
La lluvia grisácea pincela recuadros,
de barrios sin lunas que escapan.
Se fugan de los días, también de sus noches,
a esa cápsula baldía que le imponen las horas.
Madrugadas de vida, cuando el mundo adormece,
la luz encendida que desvela mi cisma.
Alma desquiciada bajo libros y novelas,
cuando aquél rayo en las afueras incinera una verdad.
Esencia alienada que reina allá en su selva,
la urbe y sus anemias, ausencia sideral.
Un edificio dormido observa su magma.
La lluvia grisácea pincela recuadros,
de barrios sin lunas que escapan.
Se fugan de los días, también de sus noches,
a esa cápsula baldía que le imponen las horas.
Madrugadas de vida, cuando el mundo adormece,
la luz encendida que desvela mi cisma.
Alma desquiciada bajo libros y novelas,
cuando aquél rayo en las afueras incinera una verdad.
Esencia alienada que reina allá en su selva,
la urbe y sus anemias, ausencia sideral.
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