N.Astrid.Vargas.Dugarte
Poeta recién llegado
Reflexionando ...
Hay en el valle del olvido el eco de un triste quejido,
hay en el valle del olvido un color gris y aburrido,
hay en el valle del olvido la experiencia de un amor perdido,
hay en el valle del olvido tantas cosas que he vivido,
tantas cosas que no he recogido, porque están ahí, en el valle del olvido.
Y hoy camino por la trocha que conduce al valle
aunque en apariencia patee latas en la calle,
hoy me acuerdo que el recuerdo duele, sobre todo si eres cuerdo
y sintiendo que por olvidar, en lo mismo caigo y pierdo.
Oí la voz de mi historia y agradezco que refresque mi memoria,
oí que me dijo cavilando, "¡Ahí vas bien, tu sigue caminando!",
oí que se quejó de mi olvido y se alegró porque al fin la había oído,
oí que todo lo recordaba y del valle del olvido se escapaba.
Al fin entre al valle y observando entre todos los detalles,
florecieron dos amigas de mi historia para acompañarla en su trayectoria,
una fuerte, bella e inteligente llamada experiencia;
una dulce frágil y bohemia llamada reminiscencia...
Y ahora cuando la vida me da una de sus caras
con las que en otro tiempo diría "¿vida porqué no paras?"
prefiero sentarlas juntas, vida, historia, experiencia y reminiscencia
a ver si así se aclara mi conciencia...
Y bebiendo del pasado un té con reminiscencia,
endulzando con conciencia la historia de mi vida
guardaré en mi corazón esta, ahora grata experiencia.
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Hay en el valle del olvido el eco de un triste quejido,
hay en el valle del olvido un color gris y aburrido,
hay en el valle del olvido la experiencia de un amor perdido,
hay en el valle del olvido tantas cosas que he vivido,
tantas cosas que no he recogido, porque están ahí, en el valle del olvido.
Y hoy camino por la trocha que conduce al valle
aunque en apariencia patee latas en la calle,
hoy me acuerdo que el recuerdo duele, sobre todo si eres cuerdo
y sintiendo que por olvidar, en lo mismo caigo y pierdo.
Oí la voz de mi historia y agradezco que refresque mi memoria,
oí que me dijo cavilando, "¡Ahí vas bien, tu sigue caminando!",
oí que se quejó de mi olvido y se alegró porque al fin la había oído,
oí que todo lo recordaba y del valle del olvido se escapaba.
Al fin entre al valle y observando entre todos los detalles,
florecieron dos amigas de mi historia para acompañarla en su trayectoria,
una fuerte, bella e inteligente llamada experiencia;
una dulce frágil y bohemia llamada reminiscencia...
Y ahora cuando la vida me da una de sus caras
con las que en otro tiempo diría "¿vida porqué no paras?"
prefiero sentarlas juntas, vida, historia, experiencia y reminiscencia
a ver si así se aclara mi conciencia...
Y bebiendo del pasado un té con reminiscencia,
endulzando con conciencia la historia de mi vida
guardaré en mi corazón esta, ahora grata experiencia.
Nubia Astrid Vargas Dugarte